- La labor diaria del educador es prepararse para desplegar un eficiente trabajo político-ideológico (TPI) en función de la realidad objetiva y sobre una base pedagógica y psicológica que considere al estudiante dentro de la sociedad y su cultura. Una de las esferas en la que debe plantearse mayor exigencia al docente es la del conocimiento de la personalidad del escolar: sus particularidades, necesidades, intereses, motivaciones. La motivación juega un papel regulador en la personalidad; la tendencia orientadora de la personalidad, sobre la base de las diferentes opciones y motivaciones, le da un carácter más estable a su conducta, a sus ideales, a su autovaloración. Otra área que demanda preparación del profesor es la de la comunicación en el proceso docente-educativo como medio y como fin de la enseñanza. La comunicación tiene una función reguladora pues sirve para influir sobre otras personas. En el proceso docente-educativo, el maestro actúa sobre el alumno a partir de una correcta comunicación con él.
En las escuelas de idiomas el objetivo fundamental es lograr la competencia comunicativa audio-oral de los alumnos en lenguas extranjeras, a través del intercambio de los alumnos con sus compañeros y con el maestro. Al dirigir acertadamente el proceso de enseñanza � aprendizaje en función de esa comunicación oral en lenguas extranjeras, el profesor cooperará con la formación de convicciones, con la autoeducación, la autovaloración, con el logro de la persuasión; aspectos que son a su vez métodos para el trabajo político �ideológico y educativo. En este trabajo nos proponemos ofrecer algunas consideraciones y ejemplos de actividades de comunicación oral para el TPI en las escuelas de idiomas.