- La acentuada crisis que se manifiesta en 1989 y que finaliza con la entrega anticipada del poder por parte de Raúl Alfonsin a manos del peronista Carlos Menem debido a un brote hiperinflacionario y a un marcado deterioro de la economía en general, marca el inicio de una nueva etapa marcada por una serie de reformas estructurales que el nuevo gobierno va a implementar y que va a dar lugar a una suerte de rearmamiento, por parte de los sectores económicos dominantes, de coaliciones entre fracciones nacionales y conglomerados internacionales que van a aprovechar el proceso de privatización de las empresas publicas, la apertura comercial y la valorización financiera para generar ganancias estrepitosas para sus arcas a costa de un deterioro marcado en las cuentas publicas y una concentración y regresividad del ingreso cada vez mayor, tapado durante los primeros años por la coyuntura favorable que permitió el crecimiento ininterrumpido del PBI durante cuatro años seguidos (desde 1991 a 1994) y reactivo marcadamente el consumo de la población...