Desde la década del 60 en que fueron lanzados al mercado, los anticonceptivos orales estuvieron asociados con trastornos vasculares; en especial, con el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Esto hizo que los médicos no los recomendaran a aquellas pacientes que tuvieran antecedentes familiares de estos padecimientos. Sin embargo, los preparados que se administran en la actualidad contienen dosis mucho más pequeñas que los anteriores y, en consecuencia, sus efectos colaterales son menores.
Fuente: http://www.buenasalud.com