Aquella mal entendida maxima, de que Dios se explica en la voz del pueblo, autorizo la plebe para tiranizar el buen juicio, y erigio en ella una potestad tribunicia, capaz de oprimir la nobleza literaria.
Es este un error de donde nacen infinitos; porque asentada la conclusion de que la multitud sea regla de la verdad, todos los desaciertos del vulgo se veneran como inspiraciones del Cielo.
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