La pintura romana, descendiente y heredera de la griega, poseía una técnica depurada, (mejor que la posterior medieval). Ya desde la época de César llegaron pinturas griegas que se arrancaban de las paredes y se llevaban a Roma. Ésta es una de las razones por las que apenas se conservan pinturas murales griegas. Al igual que otras artes, la pintura en Roma tenían una finalidad práctica: decorar las casas y palacios. La condición social del pintor era la de un artesano, aunque los que pintaban sobre tabla tenían mayor prestigio.