La
apicultura mueve grandes cantidades de dinero, en producción de miel, jalea real, polinización de cultivos, etc..
Como en cualquier otro insecto, las abejas poseen un esqueleto externo compuesto por quitina. Este exoesqueleto, le permite evitar la desecación del cuerpo, evitar golpes y protegerse de los enemigos. Como inconveniente presenta la falta de movilidad del insecto, por lo que el esqueleto se divide en segmentos conocidos como metámeros, donde son más visibles en el abdomen. En cierta medida nos recuerda este exoesqueleto a las armaduras de los caballeros en la Edad Media, por lo que deben de articularse de alguna medida, para favorecer la movilidad.
Fuente: http://www.infoagro.com