Entusiasmo, nerviosismo, impaciencia… y una gran alegría, son algunos de los sentimientos a veces contradictorios que viven los alumnos de VETFORMACIÓN al acercarse su incorporación en una clínica veterinaria como ATV de prácticas.

Para ellos, efectivamente, tras meses volcados en su proyecto de formación de Auxiliar Técnico de Veterinaria, motivados por una pasión común por los animales, por fin llegó el momento de la verdad: la hora de enfrentarse a la realidad de una consulta veterinaria. ¿Estaré a la altura?, ¿superaré la percepción del dolor y de la angustia del animal, o la visión de una operación?, ¿conseguiré demostrar mis capacidades y ser útil para el veterinario?, ¿me gustará la vida en una clínica? Son algunas dudas que surgen en ese momento decisivo.

Alba González - VETFORMACIÓN

Alba González, exalumna VETFORMACIÓN recién diplomada: “estoy colocando una vía a un perro para administrarle posteriormente la anestesia para su limpieza bucal”. 

Efectivamente, las prácticas en el centro veterinario representan el momento culminante de toda la formación. Son las que permiten realmente familiarizarse con la realidad de este trabajo, aprender de la mano del veterinario y siguiendo a los ATV de la clínica, enfrentarse al paciente y a su propietario y conseguir comunicarse con ellos, hacerse a las diferentes técnicas necesarias para demostrar su profesionalidad en todos los diferentes aspectos del cuidado de los animales. En definitiva, practicando y aplicando la teoría aprendida, es como mejor se aprende. Como comentó José Manuel Moreno García, diplomado VETFORMACIÓN:  “Aunque la parte teórica del curso está muy completa, donde más se aprende y se coge experiencia y conocimientos es realizando las prácticas y trabajando codo con codo con el personal de la clínica, clientes y pacientes”.

Al finalizar este periodo tan rico en experiencias diversas, aprendiendo con cada caso, con cada paciente, el alumnado del centro se encuentra perfectamente capacitado para incorporarse al mercado laboral, y ofrecer sus servicios como Auxiliar Veterinario en cualquier hospital o clínica veterinaria, u otros centros de cuidado de los animales. Para el alumno ATV, además de un aprendizaje acelerado de la profesión,VET este periodo le permite reconfirmar su vocación inicial y afinar su proyecto profesional. Eva Pablos, alumna a punto de diplomarse, nos comenta: “son los primeros tres meses de lo que después será tu trabajo y ves como personas que llevan años en la profesión porque les gusta, se esfuerzan por que aprendas”. Sus prácticas condicionan directamente su entrada al mercado laboral gracias a una experiencia profesional muy valiosa y altamente valorada por el veterinario a la hora de reclutar nuevos auxiliares.

Eva Pablos - prácticas VETFORMACIÓNEva Pablos, 

“En esta foto estoy palpando la vena yugular para sacar sangre a Riu (el gato de la foto). La veterinaria iba a esterilizarlo y había que hacer un perfil pre anestésico. Le tuvimos que sedar porque estaba muy nervioso.”

Por todos estos motivos, al finalizar el curso, la gran mayoría de los alumnos remarcan sus prácticas como el elemento más preciado de toda su formación.  Salen fortalecidos, crecidos de esta gran experiencia humana y con la certeza de haber encontrado su sitio. Un motivo de gran satisfacción y alegría para ellos y sus familias, que comparten todos los profesionales que colaboran con VETFORMACIÓN.

Fuente: VET FORMACION

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