Introducción
Pocos son los que saben que en el terreno que hoy ocupa el Capitolio habanero, existió una ciénaga, dragada y convertida –a mediados del siglo pasado- en el primer jardín botánico que tuvo la capital. Tampoco se conoce mucho que la ejecución definitiva de ese emporio estuvo sujeta a demorados plazos debido a su elevado costo, por un lado, y a las indecisiones políticas, por otro. Fue por fin, en marzo de 1926, cuando arrancó de una vez la construcción del Capitolio de La Habana pese a que, años antes, se habían echado sus cimientos.
El majestuoso edificio fue inaugurado el jueves 20 de mayo, en horas de la tarde, con la presencia del presidente de la República y el cuerpo diplomático acreditado en la Isla