El gran descubrimiento de los primeros seguidores del Maestro fue que la
religión no era un conjunto de verdades, ni un sistema de poder, - mucho menos � unos edificios o unas instituciones.
Los primeros seguidores del Maestro descubrieron que la religión es una persona: el propio Maestro, Jesús de Nazaret.
Le acompañaron durante su vida mortal, lo contemplaron resucitado, lo sintieron presente durante el resto de sus vidas.
Se organizaron en comunidades, verdaderas familias, diseminadas por el mundo, con un Padre común, el Padre de Jesús.
Muchos, incluso, dieron sus propias vidas, víctimas de la lucha de los poderosos contra los sencillos, contra los limpios de corazón.
El testimonio del Nuevo Testamento es contundente: la Buena Noticia, con mayúscula, la que todo hombre espera recibir algún día, ya es realidad.
La Buena Noticia de Jesucristo.
A partir de El, con El, por El todo cambia de sentido, para bien nuestro y de los que nos rodean.
Fuente: http://www.ilustrados.com/