El desarrollo cultural cusqueño se llevó a cabo en una extensa región conformada por las hoyas de tres grandes ríos -el Apurímac, el Vilcanota-Urubamba y el Paucartambo-, los que hacen de ella un medio privilegiado en cuanto a producción agrícola se refiere, y, al mismo tiempo, un bastión prácticamente inexpugnable al conjugarse estos con las cadenas montañosas que forman los valles regionales.