Es necesario conocer, aunque sólo fuera de forma aproximada, la composición del suelo. En algunos sitios es necesario echar abonos ricos en calcio y fósforo; en otros, se requiere mayor potasio y nitrógeno.
Cuando se requieran efectos rápidos será necesario utilizar abonos químicos por ejemplo, sulfato ferroso: azufre y hierro. Para lograr la máxima eficacia, deben mezclarse en agua y aplicarse en forma de riego alrededor de las plantas; evitar que lleguen al follaje.
· Cuando se desee una asimilación lenta o progresiva, es preferible utilizar abonos de origen orgánico estiércol, resaca, cáscara de huevo molida, turba o cenizas de madera.