- Durante ya casi dos siglos la labor histórica estuvo vinculada �y mucho mas estrechamente desde su profesionalización en el siglo XIX bajo el impulso del horizonte positivista- a los aparatos estatales, para cuyos fines sirvió específicamente en la construcción de visiones históricas que legitimaran las relaciones sociales y simbólicas plasmadas en la idea del Estado-Nación. De esta manera, con la profesionalización, emerge un sector de intelectuales orgánicos abocados a dar legitimidad y fundamentación a lo que comúnmente se denomina "sectores dominantes"; dicho en otras palabras, desee "arriba" se procedía a la construcción de la visión de los de "abajo". Durante el siglo XX la disciplina histórica va a ir mutando en sus enfoques y modos de analizar el pasado, nuevas ópticas son conocidas primero con los historicistas; luego el marxismo es el encargado de marcar un quiebre en el modelo de historiar, ya los ejes no son la política y los grandes hechos gubernativos, sino que se desplazan al terreno de la confrontaciones sociales, el acontecimiento es abandonado en pos de la larga duración �el tiempo de la
historia social ha comenzado, pero aquí también comienza la interdisciplina reflejo de la cual son los conceptos aportados desde otras
ciencias sociales tales como la
antropología, la economía, la etnología3. Pero el interés principal tenía un objetivo implícito, tratar de descifrar las claves del desarrollo económico en un mundo bipolar donde la disputa por el progreso comunitario marcaba los paradigmas y modelos de investigación.