Desde hace varios años algunos miembros de la Comisión teológica internacional deseaban dirigir sus trabajos al campo de la Cristología, dialogar sobre ellos, y en cuanto las circunstancias lo permitieran, coordinarlos.
No pretendían, ciertamente, redactar una síntesis completa, pero sí al menos prepararla por medio del estudio de cuestiones selectas, considerando su actualidad y dificultades. Era evidente que no se podía evitar el recurso a métodos de diverso tipo. El relator debía ponerse en el campo histórico-crítico, para examinar las cuestiones suscitadas por la escuela de ese nombre. El exegeta, el historiador y el dogmático conducían sus estudios en los propios campos de la
teología, es decir, de la fe que busca entender. Otros, finalmente, escuchando las objeciones y dificultades propuestas actualmente con mucha frecuencia, intentaban mostrar cómo el dogma cristológico se puede presentar en una perspectiva moderna, sin perjuicio alguno de su significación original....