INTRODUCCIÓN
Ante la continuada crisis de muchos de los ámbitos educativos, el discurso de la «eficacia» se convierte con frecuencia en la salida supuestamente más racional para la resolución de los problemas. Lo que regularmente se denomina paradigma tecnocrático se define por una aparente convicción de verdad objetivista, donde los sujetos que tratan de acceder a dicha verdad representan una actitud de neutralidad científica en los diversos planteamientos. Viene igualmente caracterizado este paradigma por una concepción estrictamente funcional y jerarquizada de la gestión educacional. Las diversas tareas de la institución escolar quedan divididas, pues, en dos bloques principales: la estructura burocrática y la estructura educativa. La concepción global del mundo educativo de los modelos tecnocráticos, se podría resumir como un sistema de entradas y salidas donde lo que realmente vale es medir resultados; lo «eficaz» es lo único que cuenta.