1.- Como los cestos de médula de junco son más débiles (menos rígidos) que los de mimbre, se les pueden aplicar unas capas de barniz, contribuyendo así a darles esa rigidez, que a veces se hace bastante necesaria. Al mismo tiempo, el barnizado protege el cesto de manchas provocadas por líquidos y también de la humedad. Si no se quiere que se note que está barnizado, se puede utilizar barniz mate.
2.- Se ha hablado en varias ocasiones de médula de colores: Es fácil teñirla. Yo lo hago con tintes para la ropa, de los que se aplican en caliente. Tiñen muy bien y muy rápido. Hay que tener cuidado de que no llegue el tinte a estar casi hirviendo, pues entonces la médula queda con un aspecto como deshilachado en la superficie. También se pueden teñir con anilina, pero esta tiene el inconveniente de que después mancha.
3.- En cuanto al grosor de las varas de médula, las hay de muy diferentes medidas, pero yo utilizo las de 1, 2 y 3 mm normalmente, aunque en algunas ocasiones (para hacer cosas grandes, del tamaño de una papelera para arriba) utilizo la de 4 mm en los montantes. Es importante observar este tema, pues interesa que los montantes sean más fuertes que los tejedores, ya que de lo contrario estos últimos doblegarían a los primeros y saldría un cesto deformado. De todas formas, hay quien trabaja siempre con médula del mismo grosor, y cuando quiere más resistencia (caso de los montantes), los utiliza en parejas.
4.- Los fondos también se pueden hacer de madera o de aglomerado. En ese caso, los montantes hay que ponerlos clavados al borde del fondo (foto1), o bien hacer una serie de orificios sobre ese fondo y atravesarlo con los montantes (foto 2). La forma de cerrar el cesto por debajo en estos casos es la siguiente:
Dejar un trozo de cada montante saliendo por debajo del cesto, de una longitud de unas 4 veces la separación entre montantes. Una vez insertados todos los montantes, empezar doblando hacia la derecha uno cualquiera de los extremos, pasándolo por fuera de los dos siguientes montantes, y por dentro del tercero, dejando allí el extremo (foto 2). Hay que hacer lo mismo con todos los demás, (en la foto 3 se ve como va quedando) hasta dar la vuelta completa . Los últimos habrá que meterlos por debajo de los primeros que hemos tejido. También se puede hacer este cierre con más longitud de médula y entretejiendo más, lo cual redundará en una mayor solidez. (por ejemplo, se puede pasar cada uno por dentro del siguiente, por fuera de dos y dejándolo dentro)

Foto 1 Foto 2
Foto 3
5.- Aunque lo más típico que se suele hacer con médula son cestos, hay otros objetos que se pueden construir, como pueden ser marcos de fotos, sonajeros, recipientes de todo tipo, encestillado de botellas, etc; así que si empleamos la imaginación, la cestería puede dar mucho de si, y no digamos si además jugamos con el color.
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