Se diferencian en tres tipos:
- Servicios sociales comunitarios: Son los destinados a la atención integral de los mayores, dentro de la comunidad donde viven, y posibilitándoles la permanencia en su domicilio. Fundamentalmente abarcan el Servicio de Ayuda a Domicilio, la Teleasistencia y Hogares y Clubs.
- Servicios sociales institucionales: Son los que se prestan en las residencias.
- Servicios sociales intermedios: Se hallan entre los dos anteriores. Son ejemplos los Centros de Estancias Diurnas o de Estancias Temporales y las Viviendas Tuteladas.

Servicios sociales comunitarios
- Servicio de ayuda a domicilio (SAD)
Se dirige a las personas dependientes que necesitan apoyo para permaneces en su domicilio habitual y desenvolverse en su medio o comunidad.
El SAD pretende fundamentalmente:
- Prevenir situaciones personales y sociales críticas, que puedan dar lugar a un grave deterioro físico o psíquico, a la soledad o el aislamiento, y al riesgo de accidentes domésticos.
- Mejorar la calidad de vida de aquellos individuos con dificultades para su autonomía.
- Retrasar en lo posible el ingreso en centros residenciales.
En esencia, sus funciones consisten en la cooperación en cuanto a los aspectos doméstico-higiénicos-sanitarios, y el cuidado personal. Los servicios de tipo doméstico comprenden la limpieza y el orden del hogar, el lavado y planchado de la ropa, la preparación de la comida diaria y las compras. Los servicios de cuidado y atención personal se refieren al aseo completo, ayuda para levantarse y acostarse, peluquería y cuidados sanitarios elementales.
Generalmente, el SAD se lleva a cabo mediante la contratación de servicios de empresas de economía social (cooperativas, S.A. laborales) y Organizaciones No Gubernamentales (Cáritas, Cruz Roja, etc.), interviniendo en su financiación las Administraciones Locales, Autonómicas y Estatales (INSERSO), y en su gestión y tramitación los Centros de Servicios Sociales.
- La teleasistencia
“Servicio que, a través de la línea telefónica y con una equipamiento específico, de comunicaciones e informática, permite que las personas dependientes, ante situaciones de emergencia y con sólo pulsar un botón que llevan encima constantemente y sin molestias, poder entrar en contacto verbal “manos libres”, las 24 horas del día los 365 días del año, con una central atendida por personal especialmente entrenado para dar una respuesta adecuada a la crisis presentada”. (Pérez Portabales, 1990).
La teleasistencia contribuye en gran medida a apaliara el aislamiento y la soledad de los ancianos, responsable ambos de muchos ingresos hospitalarios por el sentimiento de inseguridad que generan.
Este sistema pretende añadir un elemento de seguridad física y psicológica, un complemento a los servicios de ayuda a domicilio y asistencia de urgencias.
Los requisitos que se exigen son: ser mayor de 60 años, vivir solo, carecer de familia o no poder ser atendido por ella y demostrar si se tiene problemas socioeconómicos.
Son usuarios preferentes los beneficiarios del SAD con un alto nivel de dependencia que necesiten ser atendidos de urgencia por encontrarse en alguna situación que les convierta en población de riesgo.
La teleasistencia permite que el anciano necesitado pueda ponerse en contacto con un centro de control que evalúe la alarma recibida, y ponga urgentemente los medios necesarios a su alcance.


- Hogares y clubs
Son establecimientos creados y mantenidos por instituciones públicas y privadas, en los que se fomenta el contacto y la integración social de las personas dependientes que, viviendo en su propio domicilio, pueden encontrar un lugar de reunión y participación en actividades recreativo-culturales organizadas por y para ellos.
Servicios sociales institucionales
- Residencias
Son centros que ofrecen atención integral y vivienda permanente a personas mayores de 60 años.
Por su diseño, dotación y equipamiento, algunas residencias se destinan exclusivamente a personas que puedan valerse por sí mismas en las actividades básicas de la vida diaria.
Otras han sido concebidas para atender a personas discapacitadas o que no puedan valerse por sí solas. Disponen de personal médico y asistencial especializado y de las instalaciones y equipos que permiten este tipo de atención. Reciben el nombre de residencias asistidas.
Cada vez son más frecuentes las residencias polivalentes que puedne atender tanto a personas mayores autosuficientes, como a los que necesitan asistencia para realizar las actividades elementales. Disponen de plazas para válidos y asistidos, y hacen innecesario el traslado cuando se deteriora el estado de salud y el nivel de autonomía personal.
La gestión de las residencias puede depender de organismos públicos o instituciones privadas, con o sin ánimo de lucro. Las Administraciones Públicas, además de gestionar sus propias redes de centros residenciales, establecen conciertos con residencias privadas, a fin de reservar plazas para sus beneficiarios.

Servicios sociales intermedios
- Estancias diurnas
Este servicio se dirige a aquellos que no pueden valerse por sí mismos. Les ayuda a mantener sus relaciones sociales y les permite reinsertarse en grupos y ambientes determinados, además de realizar un programa individualizado de rehabilitación y terapia ocupacional. Puede considerarse como un servicio intermedio entre el SAD y la estancia en residencias.
El programa de Estancias Diurnas en Hogares y Residencias permite que los familiares que se encuentran a cargo de sus mayores tengan un desahogo durante el día para atender sus propias actividades laborales y de ocio.
El tiempo de permanencia en el Hogar o Residencia varía según el centro, pero la media oscila entre 7 y 8 horas diarias, normalmente el horario de 10 a 19 horas.
Los responsables del centro se encargan de recoger y llevar al anciano a su domicilio.
• Estancias temporales
Las estancia temporales en residencias constituyen un servicio de apoyo familiar. Están pensadas para aquellas familias que están haciéndose cargo de sus mayores y que deseas, ocasionalmente, disfrutar de un período de descanso, con la seguridad d eque el anciano está atendido.
Pueden optar a este servicio tanto las personas que pueden valerse, como las que necesitan asistencia.
La duración de la estancia temporal suele ser de un mes.
• Viviendas tuteladas
Se definen como “aquellos pisos o viviendas, ya construidos o de nueva construcción, en los que, previa adaptación al uso, pueden vivir en régimen de comunidad de 4 a 6 mayores de 60 años, en habitaciones individuales o dobles, a petición expresa de los propios beneficiarios, bajo la tutela y asistencia técnica de los servicios sociales”. (INSERSO 1984).
Generalmente se destinan a personas válidas, con problemas de alojamiento, soledad, sociofamiliares o de cualquier otro tipo, con una personalidad que favorezca la convivencia estable, ya que este tipo de recurso se basa en la autonomía de sus usuarios.
Se ofrecen como alternativa a las macrorresidencias, permitiendo establecer relaciones más individualizadas y autónomas, se potencian la máximo las capacidades del aciano, integrándolo en las tareas domésticas y estimulando sus relaciones fuera del hogar y, sobre todo, que mantenga su entorno social, tratando de evitar el aislamiento y desarraigo.
Las viviendas sirven, no sólo como alternativa al internamiento residencial, si no también como estímulo a la desinstitucionalización de ancianos válidos, a partir de una adecuada selección de usuarios con perfiles psico-socioculturales y estado de salud compatibles, y con autonomía suficiente.

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