Antecedentes
El Departamento de Casanare parte integral de la gran región subcontinental formada por la cuenca hidrográfica del Orinoco - Amazonas, famosa en el mundo por poseer la mayor biodiversidad del planeta desde la época de la Conquista; posee las características necesarias para retomar los primeros lugares como proveedor de diferentes productos derivados de sus recursos naturales renovables, desde carne para consumo humano de varias especies de animales, producción agrícola y pecuaria, cultivos extensivos de arroz, palma y caña panelera y debe extenderse a la silvicultura que combine la explotación de los subproductos del bosque con la ganadería o el cultivo de especies de pan coger, hasta llegar al aprovechamiento adecuado que garantice la sostenibilidad de una riqueza inmensa de material genético cuyo hábitat es exclusivo de estas regiones.
Los datos históricos referenciados por cronistas que visitaron la región en la conquista y la colonia dan cuenta de ello. "La Historia de las Misiones de los Llanos de Casanare y los Ríos Orinoco y Meta" escrita por el Padre Juan Rivero describe la abundancia y gran variedad de árboles y frutos existentes en el 1730.
El Padre José de Gumila en el libro "Historia Natural, Civil y Geográfica de las Naciones situadas en la Orilla del Río Orinoco" - 1749 - enumera gran cantidad de árboles existentes sobre todo en la rivera de caños y ríos.
Posteriormente, en los albores del siglo XX la exuberancia de los bosques comenzó a decaer debido a la intervención indiscriminada a que han sido sometidos los diferentes ecosistemas departamentales. Las actividades industriales en especial la petrolera, así como la explotación maderera, la transformación a zonas cultivables o de pastoreo de grandes sistemas boscosos, han ocasionado graves daños al medio ambiente y contra la biodiversidad, al punto que hoy existe gran cantidad de especies de flora y fauna en inminente peligro de extinción. En la década pasada se deforestaron en el mundo más de quince millones de hectáreas de bosque húmedo tropical, en Colombia más de setecientas mil hectáreas.
Dadas las condiciones originadas en el departamento de Casanare que le dan carácter de zona de colonización, con alto nivel antrópico por la actividad petrolera además de factores de orden público y violencia han obligado el desplazamiento de grupos humanos hacia áreas de bosques, con la pérdida irreparable de flora nativa que a su vez, ocasiona la desaparición de otra u otras especies faunísticas; es indispensable que se adopten urgentemente medidas tendientes a minimizar los graves impactos negativos sobre el medio ambiente que ponen en inminente peligro la biodiversidad necesaria para garantizar la permanencia de la vida.
La voz de alarma que han lanzado numerosas organizaciones muy interesadas en la calidad del medio ambiente alrededor del mundo, ha logrado que algunos gobiernos implementen códigos, que favorecen la protección, desarrollo e incremento de los recursos naturales renovables. Con ello frenan un poco la acelerada explotación para satisfacer las necesidades cada vez más disímiles de la sociedad de consumo, pero no elimina la amenaza de la extinción de la vida sobre la tierra ocasionada por el grave menoscabo y deterioro de la biodiversidad. Lograr la conservación de la biodiversidad es garantizar la existencia de la vida en nuestro planeta, por lo tanto esta gran tarea nos compete a todos.
Desde la Cumbre mundial sobre el medio ambiente humano celebrada en Estocolmo en 1972, los diversos países del orbe comenzaron a establecer políticas y dictar normas ambientales como una respuesta, todavía no muy eficaz, a los graves problemas ambientales del planeta, surgiendo así la valoración jurídica y política del hecho ecológico. Colombia ha sido catalogada desde entonces como un país pionero en el establecimiento y desarrollo de normas ambientales. Ejemplo de lo anterior ha sido la expedición del Código de los Recursos Naturales desde 1974 o la del Código Sanitario Nacional en 1979.
Sin embargo, solo a partir de la década de los noventa se puede hablar de un derecho ambiental colombiano, gracias al valioso aporte ecológico de la nueva Constitución política que incorpora la dimensión ambiental en el ideario político; o la consecuente expedición de la ley del medio ambiente (Ley 99 de 1993) que desarrolla los postulados ambientales de la Constitución y a la suscripción y aprobación de convenios internacionales sobre medio ambiente que ha acogido Colombia.
La importancia de los principios y valores ambientales consagrados en la Constitución Política tiene una evidente fuerza interpretativa. Es a la luz de estos principios que las personas y las autoridades, vale decir, el Estado y la Sociedad civil, deben guiar su actuación.
Por otra parte, dichos principios y valores, propios del constitucionalismo contemporáneo, implican un gran avance, pues por primera vez se ocupa de la temática ambiental por lo que algunos han calificado a la carta política como una "Constitución Ecológica". Por lo menos es evidente la consagración de principios elevados como es el reconocimiento de nuestra diversidad étnica, cultural y ambiental y la obligación de proteger las riquezas culturales y naturales del país, consonantes con principios básicos de nuestro ordenamiento jurídico - político, tales como el establecimiento social y garantista; la participación ciudadana y comunitaria; la prevalencia del interés general, entre otros, todo ello para asegurar los fines sublimes de nuestro estado: La consecución del bienestar general de la población y el mejoramiento de la calidad de vida, donde el tema ambiental ocupa un lugar protagónico.
El tema ambiental indudablemente exige el protagonismo de la sociedad, de la comunidad que debe ejercer la iniciativa para lograr la participación decidida del Estado en la conformación de un gran frente común, de un equipo interdisciplinario con gran capacidad de liderazgo para emprender los estudios e investigaciones que permitan diseñar planes y programas integrales cuyo contenido debe contemplar la educación y formación de personas con un alto sentido ecológico, proyectos productivos con especies vegetales y animales nativas para iniciar así una campaña de recuperación de especies en peligro de extinción, intervención de cuencas hidrográficas para su reforestación con especies nativas con gran valor comercial, industrial y medicinal, además del aporte como alimento de numerosas especies de animales.
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