Deterioro de la integridad tisular causado por la destrucción mecánica del tejido, secundario a presión, fuerza de cizalla o fricción
Criterios de valoración
Los factores contribuyentes de la destrucción tisular pueden ser intrínsecos (p. ej., piel vulnerable, trastornos sistémicos) o extrínsecos (p. ej., mecánicos, químicos). Cuantos más factores existan, más vulnerable será el paciente.
1. Situación de la piel (lesiones, circulación)
2. Trastornos sisémicos (p. ej., diabetes mellitus)
3. Irritantes químicos (p. ej., incontinencia)
4. Irritantes mecánicos (p. ej., escayolas)
5. Déficit nutricional o hídrico
6. Grado de conocimiento
7. Capacidad de movimiento en la cama y de levantarse
Objetivos
El paciente debe mostrar una cicatrización progresiva del tejido.
Indicadores
- Participar en la valoración de riesgos.
- Manifestar deseo de participar en la prevención de las úlceras por presión.
- Describir la etiología y las medidas preventivas.
- Explicar los fundamentos de las intervenciones.
Intervenciones
1. Aplicar los principios de prevención de las úlceras por presión. Los principios de la prevención de las úlceras por presión comprenden la reducción o el cambio de la presión sobre el tejido blando. Si la presión sobre los tejidos blandos supera la presión intracapilar (aproximadamente, de 32 mm Hg), la oclusión capilar y la hipoxia resultante pueden producir lesión tisular.
1a. Estimular el ejercicio de amplitud de movimiento (AM) y cambio de peso, si es posible.
1b. Fomentar una movilidad óptima (AHCPR, 1994). El ejercicio y la movilidad aumentan el riego sanguíneo en todas las zonas.
1c. Mantener la cama lo más plana posible (inferior a 30 grados) y sostener los pies en una tabla especial (AHCPR, 1994). Estas medidas ayudan a evitar cizallamiento, la presión creada cuando dos capas tisulares adyacentes se mueven en sentidos diferentes. Si una prominencia ósea se desliza a través del tejido subcutáneo, los capilares subepidérmicos pueden doblarse y quedar atrapados, disminuyendo, por ello, la perfusión histica.
1d. Evitar el uso del elevador de las rodillas. Un elevador de las rodillas puede favorecer la acumulación de la sangre y la disminución de la circulación en las extremidades inferiores.
1e. Utilizar bloques o almohadas de espuma para crear un efecto de puente para apoyar el cuerpo por encima y por debajo de la zona de alto riesgo o ulcerada; esto evita que este área contacte con la superficie de la cama. No se deben utilizar aros hinchables (AHCPR, 1994; Crewe, 1987). Esta medida permite la distribución de la presión en un área mayor.
1f. Alternar o reducir la presión sobre la piel. Los colchones de espuma (p. ej., del tipo de embalaje para huevos) están fabricados para ofrecer comodidad; generalmente, no proporcionan un alivio adecuado contra la presión. Los colchones de aire especiales y las camas de aire redistribuyen el peso corporal uniformemente por toda la superficie corporal (Maklebust, 1996). Utilizar aparatos como: Colchones de aire, camas de aire, botas vasculares o una almohada debajo de las pantorrillas para separar los talones de la superficie de la cama
1g. Utilizar el personal necesario para incorporar al paciente en la cama o sentarle sin deslizar o tirar de la superficie de la piel. Utilícense guantes o calcetines largos para reducir la fricción en los codos y talones. Una técnica adecuada de movimiento reduce las fuerzas de fricción que pueden frotar o desgastar la piel.
1h. Educar al paciente a incorporase de la silla cada 10 minutos, si es posible, apoyándose en los brazos de ésta, o ayudarle a levantarse de la silla cada 10 a 20 mintutos, dependiendo de los factores de riesgo presentes. Esta medida permite la reperfusión periódica de las zonas isquémicas.
1i. No levantar las piernas salvo que se sujeten las pantorrillas. Manténganse sujetas las pantorrillas y alienadas las caderas y las rodillas para evitar el desplazamiento del peso a las tuberosidades isquiáticas cuando el paciente esté en sedestación. La sujeción de las pantorrillas reduce la presión sobre las tuberosidades isquiáticas (AHCPR, 1994).
1j. Acolchar la silla con un sistema de alivio de la presión. Las tuberosidades isquiáticas son las zonas principales de desarrollo de úlceras por presión. Los cojines de aire ofrecen un alivio mejor que los de espuma.
1k. Inspeccionar otras áreas con riesgo de desarrollar úlceras por presión en cada cambio de postura: orejas, codos, nuca, trocánter, talones, isquion, sacro, homóplato, escroto. Un paciente con una úlcera por presión tiene riesgo de presentar otras.
2. Vigilar la aparición de eritema y palidez, y palpar la zona circundante para comprobar la temperatura y la esponjosidad del tejido en cada cambio de postura. Una piel caliente y esponjosa indica lesión tisular.
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