Reflexiones para la construcción de una propuesta de evaluación
Tradicionalmente los paradigmas cuantitativo y cualitativo de evaluación se han visto como irreconciliables, sabemos que hay muchos motivos para ello: raíces filosóficas y epistemológicas opuestas, tradición psicológica distinta, usos y visiones antagonistas,…. En este ensayo abonaremos por la complementariedad de los paradigmas de evaluación
En el primer apartado se presentan las características de los dos paradigmas de evaluación haciendo una somera comparación a través de una tabla.
En el segundo apartado se mencionan los distintos tipos de evaluación, en la tercera parte se presentan las diversas funciones que cumple la evaluación en la cultura pedagógica vigente.
En el siguiente apartado se presentan las ventajas y desventajas de cada paradigma y en el último, se define y justifica la complementariedad de los paradigmas de evaluación educativa
Esperamos que este documento propicie la reflexión y sobre todo una práctica evaluativa más acorde con las exigencias de los alumnos, padres de familia, autoridades y sociedad en general, esperamos sus comentarios.
Se han visto tradicionalmente como paradigmas antagónicos
De acuerdo al concepto kuhnniano un paradigma supone una determinada manera de concebir e interpretar la realidad, constituye una visión del mundo compartida por un grupo de personas, y por lo tanto un carácter socializador. En este sentido en la cultura pedagógica vigente, con respecto a la evaluación se aceptan el paradigma racionalista (cuantitativo) y el paradigma naturalista (cualitativo), con las características que se presentan en la Tabla No. 1.
| PARADIGMA RACIONALISTA
CUANTITATIVO
| PARADIGMA NATURALISTA
CUALITATIVO
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| Raíces filosóficas |
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| Orientación metodológica |
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| Instrumentos |
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| Análisis de datos | · Típicamente estadísticos |
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| Informe |
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| Resultados |
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Tabla No. 1.
A primera vista en la Tabla No. 1 se aprecia que los dos paradigmas de evaluación son incompatibles a partir de un plano epistemológico, sin embargo, haciendo una analogía con la investigación – en la que subsisten igualmente los paradigmas cuantitativo y cualitativo, con raíces filosóficas y epistemológicas similares a su correspondiente en la evaluación educativa – se conciben actualmente tres posturas[1]: la incompatibilidad de paradigmas (percepción que llamaremos histórica), la complementariedad de los paradigmas y la unidad epistemológica.
La perspectiva histórica se explica por las posiciones, que como se ha dicho en primera vista son antagónicas: cuantitativo vs. cualitativo; proceso vs. producto, instrumentos estandarizados vs. instrumentos no estandarizados... Un debate al que han contribuido filósofos, epistemólogos e investigadores, cada cual en su posición ofreciendo las bondades que cada quien ve en “su propio” paradigma y algunas veces descalificando al contrario.
La postura de la complementariedad de los paradigmas cuantitativo y cualitativo en la evaluación – al igual que en la investigación – no implican una suerte de eclecticismo, nada más alejado de las verdaderas implicaciones que conlleva. A este respecto Casanova comenta refriéndose a otros autores “... es innecesaria una dicotomía entre los tipos de métodos y existen todas las razones (al menos en la lógica) para emplearlos conjuntamente con objeto de satisfacer las exigencias de la investigación de la evaluación del modo más eficaz posible“[2]
Aunque Casanova establece que el modelo cualitativo es “idóneo” para evaluar productos y el cualitativo para evaluar procesos, diferimos con esta postura ya que pensamos que ambos se pueden utilizar para evaluar procesos y productos como lo proponemos en otro artículo.[3]
La complementariedad de estos paradigmas entraña un conocimiento de los recursos de ambos para su oportuna aplicación según los propósitos planteados, incluso contempla la posibilidad – obviamente – de que un instrumento proporcione información tanto cuantitativa como cualitativa. La complementariedad llega más allá lo analizaremos en su oportunidad.
La unidad epistemológica, la tercera orientación, es la más reciente, en ésta se busca conciliar los paradigmas desde el punto de vista filosófico y epistemológico atribuyendo una raíz cognoscitiva común a los dos, se pudiera concebir como la más avanzada, pero aún falta su concreción teórica y operativa, entretanto este escrito se ubica en el nivel de la complementariedad.
Siguiendo la idea kuhnniana del camino y desarrollo de la ciencia normal, la etapa inicial la representa la tercera postura, la complementariedad es la etapa normal, considerando que actualmente la mayoría de las voces rechazan la disyuntiva cuantitativo/ cualitativo y la incompatibilidad se ubica en la ciencia madura, es decir en periodo de desahucio.
[1]SANDÍN ESTEBAN, M. Paz, Investigación Cualitativa en Educación. Fundamentos y Tradiciones. Mc Graw Hill. España. 2003 pp 6 – 43.
[2]CASANOVA, Maria Antonieta. La Evaluación Educativa.Escuela Básica. Biblioteca para actualización del maestro. SEP. México . 1998. pp 27.
[3]RODRÍGUEZ LOZOYA, José Juan. Recursos Innovadores para la evaluación, en Convergencia Espacio Pedagógica. Órgano de difusión de la SEED. Año 3 No.5 Mayo – Agosto 2004 pp 14
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