Ir a Emagister Encuentra tu formación ideal
¡Mailxmail y emagister se unen para que tengas toda la formación a tu alcance!
12.170 cursos gratis
8.186.248 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

Capítulo 7:

 La réplica imperialista: el discurso de la seguridad

Ironía es un término muy frecuente a la hora de hablar de la vida y obra de Cornelio Tácito. No deja de ser una ironía más el que el hombre apodado 'El Silencioso' (Tacitus) fuese reconocido como uno de los oradores más elocuentes de su tiempo. Sin duda recibió una intensa formación retórica: su entrenamiento en argumentación y contraargumentación, en controversiae y suasoriae, debió de ser rutinario durante su época escolar. Nada tiene de extraño por ello que la réplica a los discursos antiimperialistas de Civil o Calgaco se encuentre también en su propia obra. La apología más desinhibida del imperialismo romano que conocemos quizá sea la arenga (Hist. 4, 73-74) que el general Petilio Cerial dirige a los prisioneros tréviros y língones, a los que ha derrotado en Tréveris, durante la fase de liquidación de la rebelión del Rin.

El orador, el general Cerial, responde bien a la imagen del «vaquero fanfarrón»: casi casi se le ve el sombrero tejano. Es un tipo que desprecia al enemigo, que no ve el momento de entrar en combate.Maneja la batalla con audacia temeraria... y está a punto de echarlo todo a perder por exceso de confianza y devoción a los placeres de la carne.Naturalmente es todo lo contrario a un intelectual, algo que Tácito le obliga a reconocer al comienzo de un discurso que se propone expresamente como una especie de antídoto contra el veneno de los agitadores: ...apud uos uerba plurimum ualent bonaque ac mala non sua natura, sed uocibus

seditiosorum aestimantur.

[...a vosotros os influyen mucho las palabras y lo que os hace Tac. valorar el bien y el mal no es la realidad, sino los gritos de los rebeldes.] (Tac. Hist. 4.73)

Al hacer hincapié en los efectos de la propaganda antiimperialista, en cierto

modo, Cerial advierte a los cisrenanos de que «lo que oyen es lo que ven»16, de que son víctimas de la propaganda. Eso le insta a élmismo a entrar en la batalla publicitaria, a utilizar lasmismas armas, la palabra, y a hacerlo con una especial franqueza.

El propósito de este hombre simple y contundente consiste en dejarse de eufemismos y hacerles ver «la realidad», la naturaleza del bien y delmal, en toda su crudeza.

En su condición de vencidos, viene a decirles, no tiene necesidad de seducirlos con engañifas; lo que pretende, por su propio bien, es desengañarlos. Parece de estemodo que escuchamos a Cerial respondiendo a Calgaco ante un mismo auditorio.

La oferta de Cerial no se basa en la esperanza, sino en el temor; el general no pretende hacerla pasar por un bien deseable, sino simplemente por el menor de los males. De hecho, al explicar por qué hay que rendirse a los romanos, delata el sentido de la noción de seguridad que constituye la piedra angular de la propaganda

imperialista en la época. En el mundo que pinta Cerial hay una guerra de todos contra todos.No hay posibilidad de vida independiente y pacífica: hay que elegir amo y los galos ya han probado que los germanos son peores amos que los romanos. Quizá como única concesión a las buenas formas, Cerial insiste en la idea de que Roma no ocupa la Galia y vigila el Rin por bajos deseos (nulla cupidine), sino porque los propios galos les reclamaron para hacer frente a las invasiones de los germanos, recuperando así una estrategia argumentativa empleada por los militares romanos al menos desde los tiempos en que Julio César conquistó la Galia so pretexto de «salvarla» de las invasiones de los helvecios. Ahora como entonces, los romanos están allí para ayudar a los de acá del Rin y sumundo frente a la verdadera amenaza, los invasores del otro lado del río que señala el limes, la frontera que los propios romanos han «inventado» para su imperio.

El dominio de estos transrenanos y su amenaza se retrata tozudamente como los clásicos disfemismos regnum (que traduzco siempre por 'tiranía') o seruitus ('esclavitud'), términos que buscan establecer diferencias con el imperium romano. Y, sin embargo, la actitud de los representantes de la ciudad de las siete colinas, si bien se atenúa por comparación, ni se disimula ni se endulza:

...quo modo sterilitatem aut nimios imbris et cetera naturae mala, ita luxum uel auaritiam dominantium tolerate.

[Igual que las malas cosechas, el exceso de lluvia y las demás desgracias naturales, tendréis que aguantar el derroche y la codicia de quienes son vuestros amos (dominantium).] (Tac. Hist. 4.74)

No puede haber mayor indiferencia hacia el antiguo tópico antirromano de la «codicia». En este mundo sin ideales ni compasión, la alternativa a esa situación no es un gobierno de personas desprendidas, sino, sencillamente, otra guerra por el oro; otros vendrán a ocupar el sitio de los romanos. ¿Son preferibles?

Al menos a cambio de soportar a funcionarios y militares, a cambio de contribuir con sus impuestos, el imperio de Roma les ofrece «paz», «tranquilidad» (quies) o «seguridad» (securitas): ...proinde pacem et urbem, quam uicti uictoresque eodem iure obtinemus, amate colite: moneant uos utriusque fortunae documenta ne contumaciam cum pernicie quam obsequium cum securitate malitis.

[La paz y Roma nos pertenecen por igual a vencidos y a vencedores: amadlas, pues, y veneradlas. Ya habéis probado las alternativas: sacad conclusiones para no preferir la ruina de la rebeldía a la seguridad de la sumisión.] (Tac. Hist. 4.74)

Por seguir recurriendo a tópicos del cine americano, el general Cerial recuerda a los capos mafiosos seguros de sus fuerzas y hablando con absoluto realismo del negocio del que viven. Si lo imaginamos en diálogo con Calgaco -de quien también fue enemigo directo en Britania-, su propuesta es nítida: o yo o el caos. Pero, la libertad, ¿dónde ha quedado? Libertas por supuesto ya no se menciona, salvo en un sentido sorprendentemente sarcástico. A escasos cincuenta años después de la muerte de Augusto, Roma no solo ha olvidado el eslogan de la libertad: Roma se burla de él. A fin de cuentas, ahora es el lema del adversario:

...eadem semper causa Germanis transcendendi in Gallias, libido atque auaritia et mutandae sedis amor, ut relictis paludibus et solitudinibus suis fecundissimum hoc solum uosque ipsos possiderent: ceterum libertas et speciosa nomina praetexuntur; nec quisquamalienumseruitiumet dominationemsibi concupiuit ut non eadem ista uocabula usurparet.

[El motivo de los germanos para invadir las Galias siempre será el mismo: antojo y codicia y el deseo de cambiar de asentamiento; quieren abandonar sus ciénagas y parameras y apoderarse de vosotros junto con esta fertilísima tierra vuestra.

Pero como pretexto ponen la libertad y bonitas palabras (libertas et speciosa nomina):nadie que haya deseado esclavizar a los demás ha dejado de emplear esos mismos términos.] (Tac. Hist. 4.73)

En muchos sentidos, el contexto del discurso de Cerial tras la batalla de Tréveris es el reverso exacto del que enmarca el decreto del Senado tras la batalla de Pidna: con su limes apuntalado por atalayas de vigilancia, Roma es ahora la monarquía helenística que se defiende, y los codiciosos bárbaros que quieren invadirla enarbolan la bandera de la libertad. El general Cerial pretende desenmascarar en toda su crudeza los verdaderos deseos de los conquistadores, pero su carácter simplón y resolutivo permite a Tácito obtener un sorprendente efecto paradójico.

Petilio Cerial habla a los cisrenanos como un tipo sin pelos en la lengua, como quien desengaña a ingenuos o a ilusos. Si representa a «Roma», se diría que la baza que juega Roma, a estas alturas, es la de la franqueza. En competencia con la propia, la propaganda que emplean los germanos del otro lado del Rin se encuentra en una fase por la que pasaron los romanos en otros tiempos, exactamente la que Tito Livio atribuye al Senado dos siglos y medio antes: combinan un exquisito lenguaje diplomático con la acción militar para conquistar un imperio en territorio ajeno. Como entonces Roma, todavía se empeñan en disimular, recurriendo como coartada de sus verdaderas e inconfesables intenciones -apoderarse de la Galia- al seductor lenguaje de la libertad. Tácito no puede ignorar que la libertas había sido el lema propagandístico favorito de su país desde Flaminino y durante la fase crucial de la expansión imperial: la sentencia universal que pronuncia

Cerial contra el uso panfletario del eslogan se vuelve como un búmeran y señala acusadora contra la falsedad histórica de la propia Roma. Resonando en esas palabras que, consciente o insconscientemente, desenmascaran su táctica de conquista, no puede dejar de oírse el sarcasmo: ¡«los romanos lo sabemos muybien», podría haber añadido Cerial de ser un poco más cínico!

BIBLIOGRAFÍA

BRUNT, P. A. (1988): «Libertas», en The Fall of the Roman Republic and Related Essays, Oxford,

Clarendon Press, 281-350.

COLLINS, J. yGLOVER, R. (2003): Lenguaje colateral. Claves para justificar una guerra,Madrid,

Páginas de Espuma.

CONDE, J. L. (2008): La lengua del imperio. La retórica del imperialismo en Roma y la globalización,

Alcalá la Real, Grupo Editorial Alcalá.

FERRARY, J. L. (1988): Philhellénisme et impérialisme. Aspects idéologiques de la conquête du

monde hellénistique, Roma, École Française de Rome.

GRUEN, E. S. (1984): The Hellenistic World and the Coming of Rome (2 vols.), Berkeley-Los

Angeles, University of California Press.

HARRIS, W. V. (1989): Guerra e imperialismo en la Roma republicana, 327-70 a. C., Madrid,

Siglo XXI.

JAL, P. (1979): «Introduction» a Tite-Live, Histoire romaine, t. XXXIII, París, Belles Lettres.

KALLET-MARX, R. (1995):Hegemony to Empire: the Development of the Roman Imperium in

the East from 148 to 62 B.C., Berkeley-Los Angeles, University of California Press.

ORWELL, G. (2006): «La política y la lengua inglesa», en Matar a un elefante y otros escritos,

Madrid, Turner, 359-375.

WATZLAWICK, P. (19894): ¿Es real la realidad?, Barcelona, Herder.

WIRSZUBSKI, Ch. (1950): Libertas as a Political Idea in Rome during the Late Republic and

Early Principate, Cambridge, University Press.

YOSHIMURA, T. (1984): «Zum römischen Libertas-Begriff in der Aussenpolitik im zweiten

Jahrhundert vor Chr.», AJAH 9.1, 1-22.

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:

Al presionar "Recibir" estás dándote de alta y aceptas las condiciones legales de mailxmail

Cursos similares a Guerra y libertad. El lenguaje bélico en Roma antigua


  • Vídeo
  • Alumnos
  • Valoración
  • Cursos
1. Historia antigua II
En este curso se abordan aspectos relacionados con el Imperio Romano: su historia,... [27/06/07]
1.486  
2. La Guerra Fría
La Guerra Fría fue un periodo histórico que provocó una división mundial. Estados... [06/10/03]
19.765  
3. Guerra de Malvinas
Conoce la historia, las tácticas, intereses y todos los secretos de la Guerra de... [03/08/05]
2.680  

El blog de mailxmail|¿Qué es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail


¿Recibir novedades de Historia? ¡No te costará nada!