Entendemos por alteraciones del lenguaje escrito, las dificultades relacionadas con los procesos de lectura y/o escritura, bien por pérdida de la habilidad una vez desarrollada (disgrafías y dislexias adquiridas), bien por dificultades en el desarrollo de dichas habilidades o procesos (dislexia evolutiva y retraso lector).
La dislexia evolutiva se puede definir por exclusión como aquellos niños que tienen problemas específicos de lectura y en los que no concurren otras posibles causas que pueden contribuir a una lectura deficitaria como son: bajo CI, problemas emocionales o daños neurológicos.
En la dislexia evolutiva podemos encontrar alterada la ruta visual (dislexia diseidética), la vía fonológica (disfonética), o ambas rutas.
La dislexia adquirida es la pérdida total o parcial de la capacidad de leer y puede ser de dos tipos:
Dislexia periférica: confusión de la letra por su forma, son errores de tipo visual. Tienen dificultades en seguir una línea o se saltan palabras. Dislexia central: dependiendo de la vía que esté más alterada serán fonológicas, superficiales (ruta visual), semánticas o profundas (alterado el uso de dos vías).
Las disgrafías evolutivas están referidas a los que tienen dificultades para aprender o escribir. El principal trastorno se manifiesta a nivel léxico, en la recuperación de la forma ortográfica.
Entendemos por disgrafía adquirida la pérdida o alteración de la capacidad para expresarse a través de la escritura, como consecuencia de una lesión cerebral. Según el proceso alterado tendrán dificultades de planificación o agramatismo. Podrán ser disgrafías centrales cuando supongan un fallo en el proceso léxico por problemas en la vía de acceso. O disgrafías periféricas cuando sean de carácter motor.
Algunos autores consideran la agrafía como una incapacidad total y la disgrafía como una incapacidad parcial. Otros reservan este último término para los trastornos evolutivos y engloban en el primero los distintos grados de alteración. Sin embargo, cada vez son más los que hablan simplemente de disgrafía, especialmente en el terreno cognitivo, especificando, cuando es preciso si se trata de una disgrafía evolutiva o adquirida.
El retraso en la escritura es un trastorno que afecta a un buen número de niños, que por algunas razones (falta de escolaridad, falta de motivación, baja inteligencia, ambiente familiar desfavorable,...) sufren retraso en la escritura. También en estos casos los trastornos se producen por un inadecuado funcionamiento de alguno de los procesos, fundamentalmente el léxico.
Para la identificación de las NEE de los alumnos con dificultades en el acceso a la lectoescritura nos basaremos en lo que stablece el CIE-10 (OMS 1992) que se refiere a las siguientes pautas de diagnóstico:
Rendimiento de la lectura y escritura significativamente inferior al esperado para su edad, inteligencia y nivel escolar. Precocidad del déficit (desde la niñez y no adquirido). Ausencia de factores externos que puedan justificar el déficit.
A nivel de lectura valoraremos el rendimiento en relación a la velocidad, exactitud y comprensión, y a nivel de escritura valoraremos la escritura espontánea, en copia y al dictado de letras, palabras y oraciones.
La evaluación a través de pruebas estandarizadas se puede llevar a cabo con:
TALE. Test de Análisis de la Lectoescritura. Cervera y Toro 1984. PROLEC. Prueba de Evaluación de los procesos lectores. Escala de escritura de Ajuriaguerra.
Pasamos ya a ver los trastornos de la lengua escrita, en los cuales no daremos ejemplos de pautas de trabajo en todas las actividades que ya han sido ejemplificadas para el lenguaje oral.
En la intervención con dislexia los ámbitos de trabajo son:
La actividad mental: a través de ejercicios de atención, memoria, series y discriminación. Perceptivo- motrices: a través del trabajo con colores, tamaños, formas, esquema corporal, simetrías y ejercicios temporales. Lenguaje: nombrar, describir, definir, narrar,... Pre-lectura y pre-escritura: picar, repasar, recorta
La intervención con disgrafía se realizará de forma secuencial y con progresión ascendente los siguientes ejercicios:
Relajación global y segmentaria. Reeducación psicomotora de base: las destrezas de EI. Reeducación dígito-manual. Reeducación visomotora. Reeducación grafomotora. Reeducación de la letra. Sistematización escritora. Ejercicios de perfeccionamiento de la escritura.
En la intervención en disortografía existen dos variables: el entrenamiento visual y la intervención específica.
En el entrenamiento visual trabajaremos:
Reconocimiento de formas, letras,... Identificación de errores y diferencias. Percepción de figura-fondo. Constancia de la forma con independencia del tamaño y la posición. Memoria visual. Orientación espacial.
Respecto a la intervención específica, se realizarán ejercicios de:
Repasar letras. Discriminación visual. Discriminación auditiva. Reglas ortográficas.
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