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Mujeres bíblicas

Autor: Anabel Sáiz Ripoll
Curso:
10/10 (1 opinión) |1277 alumnos|Fecha publicación: 21/06/2010
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Capítulo 11:

 Ester. La confianza

Ester acaba siendo la favorita del rey y la ama por encima de todas las demás, por su belleza, por su discreción, por su saber estar, por su lealtad, ya que es Ester quien, gracias a su tío Mardoqueo, descubre un complot que los eunucos tramaban contra el rey Asuero:

"El rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ésta gracia y favor ante él más que ninguna otra de las jóvenes. Puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina en lugar de Vasti" (Ester, 2, 17).

Mientras, el rey pone al frente de su casa a Amán, un personaje pérfido y prepotente; tanto es así que, al ver que Mardoqueo no dobla la rodilla en su presencia, empieza a maquinar la destrucción de su pueblo, ya que averigua que él es de procedencia judía. Así publica, con el beneplácito del rey, el decreto de exterminio

contra los judíos:

"Hay en todas las provincias de tu reino un pueblo disperso y separado de todos los otros pueblos, que tiene leyes diferentes de las de todos los otros y no guarda las leyes del rey. No conviene a los intereses del rey dejarlos en paz" (Ester, 3, 8).

Más adelante, de nuevo en el texto griego de "Ester" (13) leemos todo el edicto que, entre otros aspectos, dice:

"He averiguado que esta nación vive totalmente aislada, siempre en abierta oposición con todo el género humano, y que al temor de sus leyes observa un género de vida extraño, hostil a nuestros intereses, y comete los más perversos excesos para impedir el buen orden del reino" (Ester, 13, 5). Mardoqueo, cuando se entera, "rasgó sus vestiduras, se vistió de saco y se cubrió de ceniza y se fue por medio de la ciudad, dando fuertes, dolorosos gemidos"(4, 1). Ester se atemoriza ante las exigencias de su tío de que hable con el rey y abogue por los judíos. Ester sabe que no puede presentarse ante el rey si no es llamada y sabe también que, si lo hace, será condenada a pena de muerte. No obstante, su tío porfía:

"No vayas a creer que tú serás la única en escapar entre los judíos todos por estar en la casa del rey, porque si ahora callas y el socorro y la liberación viniera a los judíos de otra parte, tú y la casa de tu padre pereceríais. ¿Y quién sabe si no es precisamente para un tiempo como éste para lo que tú has llegado a la realeza?"

(Ester, 4, 12-14).

Mardoqueo, pues, piensa que Ester está allí por designio divino. Ester decide ir a ver al rey y morir si es preciso. No obstante, pide a los judíos que Susa que rueguen por ella y Mardoqueo ora así: "Señor, Señor, Rey omnipotente, en cuyo poder se hallan todas las cosas, a quien nada podrá oponerse si quisieres salvar a Israel: Tú que has hecho el cielo y la tierra y todas las maravillas que hay bajo los cielos, tú que eres dueño de todo y nada hay, Señor, que pueda resistirte. Tú lo sabes todo; tú sabes, Señor, que no por orgullo

ni altivez ni por vanagloria hice lo esto de no adorar al orgulloso Amán; que de buena gana besaría las huellas de sus pies por la salud de Israel; que yo hice esto por no poner la gloria del hombre por encima de la gloria de Dios; que no adoraré a nadie fuera de ti, mi Señor, y que obrando así no lo hago por altivez" (Ester, 13, 9-14).

La reina Ester, por su parte, también ora:

"Señor mío, tú que eres nuestro único Rey, socórreme a mí, desolada, que no tengo ayuda sino en ti, porque se acerca el peligro. Desde que nací he oído en la tribu de mi familia que tú, Señor, escogiste a Israel entre todas las naciones y a nuestros padres entre todos sus progenitores, por heredad perpetua, y que les cumpliste cuanto les habías prometido" (Ester, 14, 3-5). Y añade, consciente de su arriesgada misión:

"Pon en mis labios palabras apropiadas en presencia del león y muda su corazón en odio al que nos hace la guerra para ruina suya y de sus parciales. Líbrame con tu mano y ayúdame a mí, que estoy sola y no tengo sino a ti, Señor" (Ester, 14,13-14).

Capítulo siguiente - La misión de Ester

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