Cada año se producen en España casi 2.000 accidentes con baja debidos a la electricidad
Y una buena parte de ellos son graves y algunos mortales. Estas cifras no necesitan comentarios. Una cosa debe quedar clara: la corriente eléctrica de nuestras líneas de alumbrado normales, en modo alguno es inofensiva. La mayor parte de los accidentes mortales se producen con tensiones de 220 voltios.
Así se produce un accidente eléctrico:
Imaginémonos que tocamos con una mano algún elemento bajo tensión de un aparato eléctrico, por ejemplo el cable deteriorado de un calentador. Si nuestro cuerpo no está aislado del suelo, que es normal que no lo esté, la corriente circulará desde nuestra mano al suelo, a través de nuestro cuerpo. Mucho peor resulta tocar con una mano algún elemento en contacto directo con la tierra (grifos, tuberías de agua o calefacción), mientras que con otra parte del cuerpo se está en contacto con un
elemento bajo tensión eléctrica. En este caso la corriente encuentra menos dificultades para atravesar nuestro cuerpo.
Sí desgraciadamente la corriente atraviesa el corazón, se produce la llamada fibrilación ventricular, que es una desestabilización del ritmo cardíaco normal. La fibrilación es un movimiento rapidísimo del corazón, una especie de vibración completamente inútil. En este estado el corazón no bombea sangre.
¿Cómo podemos protegernos contra un accidente eléctrico?
Así núnca.
Así siempre.
En primer lugar, todas las instalaciones eléctricas deben ser revisadas periódicamente por un especialista, incluida la instalación de nuestra casa. Nada dura eternamente y según avanza la técnica y el nivel de electrificación aumenta, se modifican los reglamentos de prevención de accidentes eléctricos.
Hay que utilizar solamente bases de enchufe y clavijas (macho y hembra) con puesta a tierra, que se reconocen porque el cable tiene tres hilos y consecuentemente la clavija tiene tres pastillas y la base de enchufe tres agujeros.
En instalaciones eléctricas antiguas aún existen bases de enchufe sin puesta a tierra. En estos casos no se deben utilizar aparatos eléctricos, si al mismo tiempo existe el riesgo de tocar tuberías de agua, de calefacción, etc. Si esta circunstancia puede darse, es imprescindible colocar inmediatamente bases de enchufe con toma de tierra.
No utilizar enchufes intermedios (ladrones). Aunque la base de enchufe disponga de toma de tierra, el robador no la tiene.
Hay que tirar todos los enchufes intermedios, dobles o triples, aunque tengan dispositivo de puesta a tierra. Esta clase de enchufes sobrecargan la línea y pueden representar un grave peligro.
Por esta razón están prohibidos, lo mismo que los cables deteriorados o las cajas de enchufe rotas. Los cables de prolongación, deben tener tres hilos, uno de ellos de puesta a tierra. La única excepción la constituye la utilización de un aparato eléctrico dotado de doble aislamiento, que se reconoce porque llevan en alguna parte esta marca:
En este caso pueden utilizarse cables de dos hilos, sin puesta a tierra. No hay que desconectar nunca tirando del cable.
No hay que manipular ni tratar de reparar nunca objetos, aparatos o instalaciones que tengan que ver con la electricidad, a no ser que sea un experto.
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