Agresividad en el psicoanálisis según Lacan
El tema de la agresividad apareció en múltiples atavares de la obra escrita y hablada de Lacan, desde la descripción psiquiátrica de la reacción mortuoria en el paranoico en su tesis (1932), hasta las últimas formulaciones sobre el concepto de acto en su último seminario (1980). Hemos optado por dar una idea de la postura de Lacan a partir de una parte de un único texto, “La agresividad del psicoanálisis”, datado de 1948.
El problema planteado en un principio es simple. Avanzando la existencia de una pulsión de muerte, Freud ha promovido en la doctrina una aporía. Hay, en efecto, una contradicción que parecía sin otra salida, querer ligar a través de esta pulsión lo psíquico y lo biológico. También existe un significado enigmático relacionado con la presencia de esta pulsión en la economía psíquica. Lacan expone cinco proposiciones o tesis. Sólo desarrollaremos aquí la segunda y la cuarta.
-Tesis II. En la experiencia analítica la fuerza de la agresividad conduce la imagen del cuerpo troceado.
La intimidación o la amenaza tienen una eficacia agresiva más fuerte que el maltrato material. En efecto, la evocación del desenlace de los fenómenos mentales particulares que llamamos imágenes, cuyo poder de sugestividad expresiva es evidente. Es suficiente pensar en las relaciones entre padres e hijos o en la simple representación del padre severo para ver que nos imponen más que la violencia real. Estas imágenes habituales (madre castrante, hermano rival, padre castigador, ...) tienen una función formativa esencial para el sujeto. El psicoanálisis ha mostrado que estas imágenes no eran sino variantes de representaciones inconscientes más fundamentales a las que se denomina “imagos”. Las imagos son formadoras de identificaciones del individuo; dan forma a uno u otro aspecto de la personalidad. Son determinantes dentro de las producciones del inconsciente como los síntomas. Entre las imagos, existen imagos específicas de las intenciones agresivas. La experiencia analítica muestra que las imagos designan una relación de violencia del sujeto hacia su propio cuerpo. Lacan las reagrupa bajo el término de imagos del cuerpo torceado: imagos de castración, de desmembración, de dislocación y de destrucción del cuerpo. Algunas prácticas sociales (tatuaje, incisión, circuncisión), la observación clínica (juegos de niños o la destrucción de una u otra parte del cuerpo) tienen estas imagos como fuente. Encontramos habitualmente en los sueños estas agresiones fantasmagóricas del cuerpo troceado que la genial intuición de algunos artistas como Jérôme Bosch han sabido representar.
-Tesis IV. La agresividad está ligada al modo de identificación narcisista que determina la estructura del yo.
Algunos estados de personalidad, tales como las psicosis paranoides, muestran la existencia de una tendencia agresiva fundamental. Según Lacan, cada forma de psicosis paranoica, la calidad de la reacción agresiva (ideas de maleficio, de influencia, de intrusión, persecutivas, reivindicativas,...) se correlaciona con una etapa precisa de la génesis mental del delirio. En efecto, cada forma particular de agresividad corresponde a un momento evolutivo de la organización del yo, excepto que en el delirio del psicótico aparezca como estereotipado, estancado, inaccesible a la dialéctica. En este caso, el delirio paranoico revela una característica fundamental de la constitución del yo del hombre. El yo es el producto de identificaciones sucesivas y que coexisten, como formas antiguas que acompasan la historia de la génesis mental. La dialéctica de las identificaciones nace en el momento en que el niño, alrededor del sexto mes, es captado por la imagen de su propio cuerpo. Ve una imagen cautivante en el espejo presentada como una unidad ideal que él no posee todavía ya que a esta edad, el niño está en constante lucha con su destreza original. Se identifica con esta imago especular y se anticipa así al plan mental de la unidad funcional de su propio cuerpo. Pero al mismo tiempo, en esta relación erótica, se fija un imagen que le separa de sí mismo. Esta identificación alienente y primera cristaliza para siempre en el hombre la estructura pasional del yo, y tiene dos consecuencias. Por un lado, el origen del yo está marcado por una relación conflictual con el otro que determina la concurrencia agresiva del objeto del deseo del otro. Por otro lado, la propia satisfacción de esta identificación, por el mismo hecho que saca al individuo de su desarraigo original, abastece la fuente de este tipo de “líbido negativa” que nutre la pulsión de la muerte freudiana.
|
1. Violencia y agresividad en adolescentes normales La agresividad y la violencia son elementos de comportamiento no poco usuales... [14/04/10] |
1.016 | ||||
|
2. Psicología de las adicciones No todas las adicciones son iguales. De hecho, existen importantes diferencias... [23/03/06] |
6.763 | ||||
|
3. Psicología del amor El amor es considerado como un conjunto de comportamientos y actitudes,... [28/04/08] |
5.837 | ||||