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Tendencias criminológicas

Autor: René Francisco Rivera Rodríguez
Curso:
10/10 (3 opiniones) |1995 alumnos|Fecha publicación: 29/07/2008
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Capítulo 3:

 La orientación biológica

Los avances endocrinológicos han demostrado la gran influencia que tienen las glándulas en el comportamiento humano, han enseñado como de hiperfunciones e hipofunciones depende en mucho el temperamento del individuo, y cómo en ocasiones podrían predisponer al sujeto hacia el crimen, y que éste sujeto a pesar de su carácter es incapaz de evitarlo.

Los trabajos de electroencefalograma, aunque se aproximan al conocimiento integral del hombre y del criminal, no llegan a demostrar con claridad la diferencia del trazo electroencefalográfico entre la población criminal y la población no criminal.

En estudios en genética, se esperan resultados prometedores como han sido en los últimos años los descubrimientos en cuestión de genética y su aplicación al mundo del estudio criminal.

ESCUELA ANTROPOLÓGICA

A partir de los estudios de Lombroso y compañeros, se multiplicaron en el mundo los estudios de Antropología Criminal, los cuales principalmente tratan de: a) generales (familia, herencia, raza, etc.), b) biografía, c) antropometría (medidas de los delincuentes), d) fisonomía y e) organoscopía.

Los estudios de Antropología Criminal se refieren a la Antropometría, los avances en esta rama se le deben a Alphonse Bertillón (1857-1914), el mismo dice que el sistema antropométrico consiste en la combinación de una serie de medidas (once en un principio) corporales, que después se enriquecería con la fotografía forense. Midiendo la estatura, longitud de la cabeza, longitud del pie izquierdo, longitud del dedo medio, la longitud máxima de los brazos, etc., Bertillón logró identificar a miles de delincuentes, que en otra forma hubieran evadido a la justicia (Bertillón, 1976; citado en Rodríguez, 2003:281).

Louis Vervaeck afirma que el medio no crea nada, sólo desarrolla o restringe el brote de los caracteres hereditarios. [1]

Ettienne De Greeff (1946) comenta que existe una personalidad criminal, el "verdadero delincuente" en forma específica, con características anatomofisiológicas propias, con degeneraciones explicadas por multiplicidad de taras o defectos (Pinatel, 1970; citado en Rodríguez, 2003:282).

Ernest A. Hooton (1939) descubre series de inferioridades físicas en los delincuentes con relación a grupos de no delincuentes; dicha inferioridad, para Hooton, es de origen principalmente hereditario. Así mismo llega a la conclusión de que los hombres altos y delgados tienden al homicidio y al robo; los altos y pesados al asesinato; los bajos y delgados al hurto con escalo; los bajos y pesados a la violación y asalto.

Benigno Di Tullio reconoce al criminal constitucional de orientación hipoevolutiva, el cual, por causas hereditarias, congénitas o adquiridas, presenta un escaso desarrollo de las características individuales que se pueden considerar de más resiente adquisición y de mayor dignidad evolutiva (Di Tullio, 1966:178).

Di Tullio agrega otras tres formas de constitución delincuencial:

a)      La neuro-psicopática (epileptiforme, neurastiforme e histeriforme)

b)      Psicopática (deficitaria, paranoide, cicloide, esquizoide e inestable)

c)      Mixta

Un estudio antropológico realizado en México fue el de los doctores Martínez Baca y Manuel Vergara, quienes inventaron aparatos (cefalómetro vertical, metopogoniómetro) y estudiaron, con gran esmero el fenómeno de los delincuentes.

LA ENDOCRINOLOGÍA

Claudio Bernard en 1851 da nacimiento a la Fisiología, al descubrir la función glucogenia del hígado y demostrar que los azucares son vertidos al torrente circulatorio por las venas subhepáticas. De aquí surge la diferencia entre glándulas endógenas y glándulas exógenas. En 1855 Thomas Addison (1793-1860) descubre la función de las glándulas suprarrenales, y Stanlingen (1905) llamará a las sustancias secretadas por las glándulas endócrinas "hormonas". Gregorio Marañon (1888-1960) va demostrar como las glándulas influyen en el comportamiento humano, y cómo existe una interrelación entre cuerpo y espíritu (Bernard, Addison, Stalingen & Marañon; citados en Rodríguez, 2003:283). [2]

Las glándulas

Las glándulas endocrinas se dividen en: glándulas endocrinas o de secreción interna, que secretan hormonas directamente del torrente sanguíneo; y las glándulas exocrinas o de secreción externa, que secretan sustancias por medio de canales secretores (salivales, gástricas, sudoríparas, lagrimales)

Los diferentes rasgos de personalidad dependen directamente del funcionamiento glandular, y la personalidad cambia si las glándulas endocrinas son hiper (+) o hipo (-) estimuladas, o si su función es inconstante (dis). Las glándulas endocrinas que influyen en la conducta criminal las presentamos a continuación:

GLÁNDULAS ENDOCRINAS & COONDUCTA CRIMINAL

 

GLÁNDULA

- Hipófisis

DESCRIPCIÓN

Glándula pituitaria, situada en la base del cerebro, es el centro de control glandular; a pesar de su pequeño tamaño (pesa ½ gramo) secreta una 40 hormonas con las que dirige a las demás glándulas endocrinas.

 

- Suprarrenales

Dos glándulas situadas cada una sobre un riñón. Su médula secreta adrenalina y noradrenalina, dos hormonas que actúan sobre el sistema nervioso vegetativo; sobre todo cuando el organismo debe actuar con rapidez en situaciones de emergencia. Son de gran importancia ya que intervienen en todos los casos de crimen emocional, al presentarse miedo, ira, odio, etc.

 

- Tiroides

Situada en el cuello, delante de la tráquea, secreta tiroxina. Es un acelerador biológico.

 

- Paratiroides

Situada en la parte posterior de la tiroides, son 4 glándulas con funciones opuestas a la tiroides. Secretan paratiroxina.

 

- Testículos

Glándulas sexuales masculinas, llamadas gónadas masculinas, tienen una doble función: producen espermatozoides y secretan testosterona, que da los caracteres sexuales secundarios.[3]

 

- Ovarios

Gónadas femeninas, producen los óvulos. Secretan foliculina y progesterona. Regulan el ciclo menstrual y producen los caracteres sexuales secundarios.

 

Principales estudios endocrino-criminológicos

Lyonz Hunt estudio un muestreo de mil criminales, y encontró que de ellos el 40% tenían endocrinopatías (patología de las endógenas), principalmente hipertiroidismo en delincuentes pasionales, e hipotiroidismo en vagos y malvivientes.

En Italia, Landogna-Cassone estudió 500 delincuentes sicilianos, encontrando en los asesinos cínicos y sanguinarios una hiperfunción de la hipófisis; en los homicidas pasionales encontró (al igual que Hunt) hipertiroidismo; en los ladrones (delitos contra las personas, en su propiedad) hipofunción de la hipófisis; y entre los delincuentes sexuales (delincuentes contra la moral y las buenas costumbres) disfunción gonádica. Vidoni y Brandino llegan a las mismas conclusiones.

Kinberg encuentra que en los delincuentes jóvenes más del 50% tienen alteraciones endocrinológicas. Así mismo llegan a conclusiones muy similares: Pende en Italia, Aschlapp y Smith en E.U.A., Mjoën y Branterberg en Noruega, Kronfeld en Alemania, de que el número de delincuentes con alteraciones endocrinológicas es mucho mayor al número de sujetos que tienen alteraciones endocrinológicas en el mundo.

Di Tullio nos dice que se encuentran alteraciones de hipertiroidismo y de hipersuprarrenalismo en los delincuentes constitucionales homicidas y sanguinarios; de distiroidismo en los ocasionales impulsivos; de distiroidismo y dispituitarismo en los ladrones; de disfunciones en las glándulas sexuales, en los reos contra las buenas costumbres; de hipertiroidismo, en los culpables de delitos de violencia; y de dispituitarismo, en los ladrones, falsarios y estafadores. (Di Tullio, 1950; citado en Rodríguez, 2003:285)

LA BIOTIPOLOGÍA

La Biotipología  denota la búsqueda de las relaciones entre las características físicas de un individuo y sus características psicológicas. Así, los Fisonomistas primero, y los Frenólogos después, serán los antecesores de la moderna Biotipología. Por Biotipología se debe entender "La ciencia del Tipo Humano", entendiéndose por "tipo" la categoría de hombres, constituida por el dominio de un órgano o una función.

Para Pende, Biotipo es "resultado morfológico, fisiológico, psicológico, variable de individuo a individuo, de las propiedades celulares y humorales del organismo" (Pende citado en Rodríguez, 2003:288).

La Biotipología Criminológica es entonces la aplicación de los conocimientos biotipológicos para la distinción de diversos tipos entre los criminales. Rodríguez M. (2003:288-297) señala que las principales escuelas biotipológicas que aportaron a la Criminología son:

Principales Escuelas Biotipológicas

 

Escuela Francesa

Claudio Sigaud (1862-1921) clasifico a los hombres de acuerdo a su exterior (planos y redondos), dando dos tipos primarios: retraídos y dilatados. Sigaud y su teoría de los cuatro tipos:

Respiratorio. Tórax, cuello y nariz largos, senos de la cara desarrollados, sensibles a olores y aire viciado.

Digestivo. Maxilar inferior y boca grande, ojos chicos y cuello corto, tórax ancho y abdomen desarrollado; obesos.

Muscular. Desarrollo armónico de esqueleto y de músculos así como de los tres pisos faciales.

Cerebral. Figura frágil y delicada, de frente grande y de extremidades cortas.

Estos cuatro sistemas están relacionados con los cuatro medios principales: atmosférico, alimenticio, físico y social.

 

Escuela Alemana

Ernest Kretschmer (1888-1964) hace la siguiente clasificación:

Tipo Leptosoma. De cuerpo largo, delgado, cabeza pequeña, nariz puntiaguda, poca grasa, cuello alargado. Su representación geométrica es una línea vertical. La exageración del tipo se denomina "asténico".

Tipo Atlético. Gran desarrollo del esqueleto, de la musculatura y de la epidermis, tórax y cabeza grande (digamos que coincide con una pirámide invertida).

Tipo Pícnico. Fuerte desarrollo de las cavidades vicerales, abdomen prominente, tendencia a la obesidad y aspecto flácido, cabeza redonda, ancha y pesada, extremidades cortas (su representación es circular).

Tipo Displático. Sujetos que no entran en los grupos ya mencionados; carentes de armonía, con características muy exageradas. Kretschmer habla de tres subdivisiones básicas: gigantismo, obesidad e infantilismo eunocoide.

Tipo Mixto. Provienen de combinaciones de los otros tipos producidos por la herencia. Es difícil encontrar los tipos puros, las características físicas con las psicológicas no pueden ser exactas.

Kretschmer realiza otra clasificación basándose en aspectos biológicos y reduciéndolo a aspectos psicológicos, estos son:

Tipo Esquisotimico. Son de constitución leptosomática; son sujetos introvertidos, y pueden dividirse en: 1) Hiperestésicos (nerviosos, irritables, idealistas), 2) Intermedios (fríos, energéticos, sistemáticos, serenos), y 3) Anestésicos (apáticos, solitarios, indolentes, extravagantes.

Cuando el tipo Esquisotimico se agrava se tiene al esquizoide, y al enfermar mentalmente se convierte en esquizofrénico.

Tipo Ciclotímico. Son de constitución pícnica, son sujetos extrovertidos, y aunque cambian de un extremo a otro (alegría-tristeza), pueden reconocerse básicamente: 1) Hipomaníacos (en continuo movimiento, alegría), 2) Sintónicos (relistas, prácticos, humoristas), y 3) Flemáticos (tranquilos, silenciosos, tristes)

Cuando el tipo ciclotímico se agrava tenemos al cicloide, y de enfermar mentalmente se convierte en ciclófrenico (maniaco-depresivo)

Tipo Viscoso. Son de constitución atlética, tranquilos por lo general, con cierta actitud pasiva, en unos resentimiento, en otros amabilidad. En muchos aspectos fluctúan entre el leptosoma y pícnico.

En cuanto a Biotipo y Criminalidad, Kretschmer llega a la conclusión de que los pícnicos representan al menor número dentro de la totalidad de la criminalidad, siendo además lo de menor reincidencia y mayor adaptabilidad. Son pasionales u ocasionales, raramente habituales. Los leptosomáticos, siguen a los atléticos en criminalidad, pero su participación criminal es menor que la de los atle´ticos, son difíciles al tratamiento y fáciles a la reincidencia, abundando entre ellos ladrones y estafadores. En cuanto los atléticos son el tipo con mayor inclinación criminal, principalmente de esencia violenta, son sujetos explosivos y en ocasiones cínicos.

 

Escuela Italiana

Jacinto Viola, indica que la constitución humana se apoya en dos sistemas:

1.        El sistema de vida vegetativa (visceral)

2.        El sistema de vida de relación (nervioso y muscular).

De aquí deduce dos tipos:

Tipo brevilíneo. El desarrollo del cuerpo es prevalentemente en sentido horizontal, el tronco está mayormente desarrollado respecto a los miembros. Son enérgicos, alegres y llenos de vitalidad. Representan a la vida vegetativa.

Tipo longilíneo. Predomina la altura, el tórax es alargado, el abdomen es plano y los miembros son largos en comparación con el desarrollo del tronco. Son abúlicos y depresivos, inteligencia viva pero fácil de fatiga; tendencia a la introversión y fantasía. Representan la vida de relación.

Bárbara considera al tronco como expresión de la vida vegetativa y a las extremidades como expresión de la vida de relación; así hay dos tipos extremos (branquitipo y longitipo), y uno intermedio, resultando las siguientes subdivisiones:

Braquitipo. Excedente, antagónico y deficiente.

Normotipo. Macrosómino y microsómico.

Longitipo.  Excedente, antagónico y deficiente

Nicola Pende toma en cuenta factores endocrinológicos, y clasifica a los seres humanos en:

Longilíneo esténico. Fuerte, delgado, musculoso, es taquipsíquico (gran velocidad de reacción) en él predominan tiroides y suprarrenales en hiperfunción.

Longilíneo asténico. Débil, delgado, con escaso desarrollo muscular, bradipsíquicos (lentitud de reacción) son hiposuprarrenálicos.

Brevilíneo esténico. Fuerte, macizo, musculoso, chaparro, son bradipsíquicos y glandularmente tienen hipersuprarrenalismo e hipotiroidismo.

Brevilíneo  asténico. Gordos, débiles, bradipsíquicos, son hipopituitarios e hipotiroideos.

 

Escuela Americana

William Sheldon parte su teoría del blastodermo (célula de la cual partimos todos) reconociendo tres dimensiones: Endodermo (vescerotonía), Mesodermo (somatonía) y Ectodermo (cerebrotonía).

Sheldon establece una serie de características físicas o componentes estáticas que son:

Endomorfo. Vísceras digestivas pesadas y desarrolladas, con estructuras somáticas relativamente débiles. Bajo peso específico, gordura.

Mesomorfo. Desarrollo de estructuras somáticas (huesos, músculos y tejido conjuntivo), alto peso específico, duro, erecto, fuerte y resistente.

Ectomorfo. Frágil, lineal, chato de tórax y delicado; extremidades largas y delgadas, músculos pobres.

De aquí deduce tres temperamentos:

Viscerotómico. Es endomorfo, comodito, lento, glotón, sociable, cortés, amable, tolerante, satisfecho, dormilón, blando, hogareño, extrovertido.

Somatotómico. Es mesomorfo, firme, aventurero, enérgico, atlético, ambiciosos, osado, valiente, agresivo, inestable, inescrupuloso, estrepitoso.

Cerebrotónico. Es ectomorfo, rígido, rápido, introvertido, aprensivo, controlado, asocial, inhibido social, desordenado, hipersensible, insomne, juvenil, solitario.

La importancia de los estudios de Sheldon es que, al aplicarse la clasificación a grupos de delincuentes, se encontró que la mayoría son mesomorfos.

 

Escuela Mexicana

José Gómez Robleda y Alfonso Quiroz Cuarón logran simplificar los complejos sistemas anteriores, y con gran precisión descubren una fórmula para determinar el "tipo sumario", tomando tan sólo en cuenta peso y estatura.

Sabiendo que la estatura se rige por las leyes de la herencia y el peso se modifica por los cambios del medio, la estatura es el mejor índice de la constitución y el peso del temperamento.

La fórmula es P-E=D, en otra palabras, peso menos estatura igual a desviación; si la desviación es positiva (+) se tratará de un branquitipo, si es negativa ( - ) nos encontramos con un longitipo, y si no hay desviación (0) es un normotipo.

La gran ventaja del estudio mexicano es que está diseñado para la población mexicana, evitando el error común de utilizar estudios extranjeros que nos llevan a conclusiones falsas.

LA GENÉTICA

A partir de los descubrimientos de Gregorio Mendel (1822-1884) nace la genética, Dorsch (2002:349) nos dice que "es la encargada de estudiar los mecanismos de transmisión, estructura y función de los elementos hereditarios (normales o patológicos)".

Los hallazgos de la genética llamaron la atención de los criminólogos, los cuales buscaron las posibilidades de que cierta disposición al crimen tuviera su origen hereditario. [4]

De lo que se encargara la genética es aportar estudios de los factores hereditarios y cómo influyen en la conducta criminal. [5] Tres han sido los métodos primordiales que se han utilizado para investigar la relación entre la herencia y criminalidad: el análisis de la genealogía del delincuente, la genealogía estadística y la investigación de gemelos.

LAS FAMILIAS CRIMINALES

Rodríguez M. (2000:74), señala que Gell, Lund, Dugdale, Despine, Maxwell, Goring, etc. orientaron sus esfuerzos al estudio de familias criminales, realizando una verdadera genealogía criminal, encontrando relaciones notables, y demostrando que existen familias célebres en las que la mayoría de los miembros son criminales. [6]

Un ejemplo clásico es la familia Juke, seguida durante 200 años por Dugdale, en el que se probó que el fundador de está familia, un malviviente alcohólico, tuvo 709 descendientes, de los cuales 77 eran delincuentes, 202 prostitutas y 142 vagos y malvivientes. Estabrook amplió las investigaciones, hasta localizar 3000 descendientes, de los cuales la mitad son deficientes mentales, y un tercio vagos, mendigos, prostitutas y delincuentes. Hurwitz hace ver cómo el número de delincuentes va descendiendo con el tiempo.

Otros ejemplos son los de las familias Zero, Victoria, Marcus y Kallikak, está última investigada por Goddard, que encuentra dos clases, una buena y otra mala, ya que el fundador tuvo dos mujeres, una normal y una deficiente mental, siendo una familia normal y la otra antisocial. [7]

Aquí los sociólogos alegaron que esto era producido por el aprendizaje derivado de la convivencia, pues era evidente que los hijos de los criminales siguieran el ejemplo de los padres.

LA ESTADÍSTICA FAMILIAR

Hurwitz menciona que Goring (1919) y Lund (1918) coincidieron en sus estudios al encontrar que la proporción de los delincuentes condenados a prisión (por delitos graves) es mayor entre aquellos en los que ambos padres fueron delincuentes, que entre aquellos en los que un solo padre fue condenado, y estos últimos son más que aquellos sin padres con antecedentes criminales. (Hurwitz, 1956; citado en Rodríguez, 2003:301)

Rudolf Bernhardt (1930), realizó un estudio sobre criminales dividiéndolos en dos grupos: a) Aquellos cuyos padres no eran criminales, pero los abuelos y otros ascendientes sí, b) Aquellos sin parientes criminales. El resultado es que en el grupo "a" la proporción de hermanos delincuentes es el doble que en el grupo "b", a pesar de que ambos ambientes fueron considerados no criminógenos. [8]

Conrad declara que es notable el resultado en lo referente a la epilepsia, pues cuando es hereditaria el número de hijos criminales es de 13% (22% hombres y 3.7% mujeres) cuando es traumática es sólo del 3.3% (Conrad citado en Rodríguez, 2003:301).

En otras investigaciones se ha encontrado correlación entre antecedentes de enfermedad mental y conducta antisocial y parasocial.

LOS ESTUDIOS EN GEMELOS

Obviamente  existen dos tipos de gemelos:

a)      Monozigóticos (MZ), que son producto de un solo óvulo fecundado por un espermatozoide (idénticos).

b)      Dizigóticos (DZ), proceden de dos óvulos desprendidos al mismo tiempo y fecundados simultáneamente por dos espermatozoides (diferentes).

La diferencia entre los gemelos monozigóticos con los dizigóticos es que en los primeros tienen el mismo genotipo, todas sus características hereditarias son idénticas, por lo que las diferencias que presentan son productos del medio; en los segundos por el contrario traen una variación, una diferencia en herencia, y aunque puedan ser muy parecidos llegan a tener diferencias tan notables como puede ser el sexo.

Se había observado que en gemelos hay una mayor correlación en lo que al crimen se refiere, es decir, cuando un gemelo delinquía había mayor probabilidad de que el otro delinquiera también, esta probabilidad era menor entre simples hermanos. [9]

En 1929 el médico alemán Johannis Lange publicó un trabajo sobre gemelos en Criminología. Lange investigo las historias de 30 criminales varones de quienes se sabía que tenían gemelos del mismo sexo. Se encontró que 13 de los 30 pares eran idénticos o monozigóticos; en diez de estos pares se descubrió que el otro gemelo también tenía una trayectoria criminal. Por el contrario, entre los 17 pares de gemelos binovulares, solamente había dos casos en los que ambos gemelos tenían trayectorias criminales (Lange, 1929; citado en Eysenck, 1983:58). [10]

Sin embargo, Christiansen se muestra muy prudente al analizar tales resultados, y lo que se demuestra como influencia de la herencia en la criminalidad; dice, en efecto, que "el método de los mellizos puede dar alguna luz sobre el problema de la interacción entre el ambiente y la personalidad, pero dichos estudios por si solos no pueden resolver el problema de la herencia y el ambiente", y luego agrega: "una mayor frecuencia de concordancia entre pares monozigóticos que entre pares dicigóticos sólo significa que factores hereditarios similares y las condiciones ambientales tienen una mayor probabilidad de semejanza en la conducta social" (Christiansen, 1974; citado en Reyes, 1996:52). [11]

Respecto a la influencia del factor hereditario en la criminalidad puede enunciarse a manera de conclusiones (Reyes, 1996; citado en Ambrosio, 2000):

a)      "La constitución constituye un factor determinante de la personalidad del hombre.

b)      La conducta humana refleja en gran medida la personalidad de su autor.

c)      El delito, en cuanto conducta humana, es en cierta medida una proyección del biopsiquismo, y resulta, por lo mismo, influido por factores dispoisicionales.

d)      La herencia no determina por si sola la naturaleza del comportamiento humano; es la interacción entre ella y el mundo circundante la que crea el fenotipo y la que influye en el quehacer lícito o antisocial del hombre".

Marta Morales (2000) señala que el profesor Rushton había demostrado que los genes influyen en el nivel de altruismo y de agresividad de una persona: la capacidad de disfrutar de la compañía de la gente o la tendencia a realizar actos de violencia o de vandalismo. Rushton también demostró que la hormona masculina denominada testosterona influye en la regulación de los niveles de agresividad o de altruismo de las personas. J. Philippe Rushton es así mismo autor de el polémico libro "Race, Evolution and Behaviour" (Raza, evolución y comportamiento), en el que señala que las tres razas humanas principales difieren genéticamente en aspectos que afectan al cociente intelectual medio del grupo y a la propensión hacia el comportamiento criminal (artículo completo en: Morales, 2000).

ESTUDIOS DE ADOPCIÓN

Esta herramienta se encarga de estudiar criminales y no criminales adoptados, y su relación con los padres biológicos y adoptivos según sean estos criminales o no. Rodríguez Manzanera (2003:306) señala que en los estudios de Ludwing Kuttener (1938) demuestra que los hijos de los criminales delinquen con mayor frecuencia que los hijastros de los mismos.  Por otro lado Hutchings & Mednick hacen su estudio de criminalidad (1975), arrojando los siguientes resultados:

De 1145 varones adoptados entre 1927 y 1941, 185 (16.2%) tenían antecedentes penales, y de estos se pudieron localizar 143 padres biológicos. Se eligieron 143 casos similares en que los sujetos fueran no-criminales como grupo de control. Si ninguno de los dos padres (biológico y adoptivo) es criminal, el 10.4% de los hijos es criminal; si el padre adoptivo es criminal, pero el biológico no, la cifra sube tan solo al 11.2%; cuando el padre biológico es criminal y el adoptivo no, el porcentaje se eleva hasta el 21%. En los casos en que ambos padres (biológico y adoptivo) son criminales, el resultado es de 36.2%. [12]

LAS ABERRACIONES CROMOSÓMICAS

Los avances biológicos enfocados a la criminalidad llevan al estudio de las aberraciones cromosómicas, es decir, las malformaciones cariotípicas por exceso o por defecto. Desde el descubrimiento del ADN. (ácido desoxirribunucleico), llamada molécula de la vida, y de la diferenciación entre cromosomas masculinos y femeninos, la genética toma nuevos bríos , descubriendo sujetos que tienen más o menos cromosomas que los demás, con resultados físicos y mentales notables.

Cada célula contiene en su núcleo un número fijo de cromosomas y cada uno de éstos está compuesto de unidades hereditarias llamadas genes, y están constituidas por moléculas de ADN, los genes que componen cada cromosoma son miles de unidades las cuales pueden realizar 15 millones de combinaciones posibles, en los genes están las piezas de rompecabezas que darán diseño a un nuevo ser, su sexo, color de ojos, cabello, tipo de sangre, factor RH, y predisposición o preprogramación al delito. [13]

Entre los 46 cromosoma de cada célula humana dos pertenecen al sexo y son llamados gonosomas (los otros 44 son llamados autosomas). En el hombre un gonosoma es masculino (Y) y otro femenino (X), en la mujer los dos son femeninos (XX). El gonosoma masculino es dominante, es decir, X más Y igual a hombre, X más X igual a mujer. Toda célula debe tener, normalmente, dos cromosomas sexuales o gonosomas: XX para mujer y XY para el hombre. No obstante, pueden existir aberraciones cromosómicas, es decir cromosomas de más o menos, en lo concerniente a gonosomas se tiene:

Por defecto:

XO - (Síndrome de Turner) (el YO no se ha encontrado y parece ser letal)

Por exceso:

a) en la mujer: XXX, XXXX y XXXXX

b) en el hombre: Síndrome de Klinefelter: XXY, XXXY, XXXXY, XXYY, XXXYY.

Además se encontraron: XYY, XYYY.

Síntomas:

Síndrome de Turner. Genitales insuficientemente desarrollados, baja estatura, cuello corto y escurrido hacia los hombros, implantación baja de las orejas, tórax ancho, manos subdesarrolladas y pezones muy separados, desarrollo retrasado o incompleto de la pubertad, ausencia de menstruación, etc. Su prevalecía es de un caso por cada 5000 mujeres (Nacional, 1993).

Síndrome de Klinefelter.

a)      En XXY circunferencia torácica disminuida, caderas anchas, atrofia testicular, escaso vello en el cuerpo, piernas largas, los demás órganos sexuales normales. Su IQ promedio es de 83.9. Son estériles.

b)      XXXY, los síntomas anteriores se agravan, principalmente en disminución de inteligencia, pues dan un promedio de IQ de 53.2.

c)      XXXXY, la inteligencia en estos sujetos alcanza un promedio apenas de 36.2 de IQ.

d)      El síndrome XYY no da muchas características físicas especiales.

Price y Strong (1996) en un estudio con sujetos XYY llegaron a la conclusión de que la única características común es la de gran estatura (+ de 1.80), ya que físicamente son aparentemente normales.

1.2.8.1. Aberraciones cromosómicas y criminalidad

Por  aberración  cromosomática  debe  entenderse  las  malformaciones  cariotípicas  por  exceso  o  por  defecto.[14] Rodríguez M. (2000:77) nos dice que en  1950  Patricia  Jacobs  descubre  las  aberraciones  genosomáticas  en  la  mujer  (XXX),  y  en  1961  se  localiza  en  el  hombre  (XYY).

Cassey (1966) demostró que el 0.16% de las mujeres tienen aberraciones gonosómicas (+ de una X), en tanto que en las cárceles de máxima seguridad el número se eleva a 0.4%. En el estudio realizado por Zavala, Azyadeh, Núñez y Lisker (1976), pudieron confirmar estas aberraciones en la cárcel de Mujeres de la Ciudad de México, pues detectaron un 0.45%; una XXX sobre 221 internas (Cassey, 1966; Zavala, Azyadeh, Núñez & Lisker, 1976; citados en Rodríguez, 2003:309). En sujetos con síndrome de Klinefelter (XXY, XXXY, XXXXY), se ha encontrado 2.5% de delincuentes débiles mentales.

En las poblaciones penitenciarias se ha encontrado 2.4% de delincuentes con factor XYY, mientras en la población no delincuente la relación es de es de 2.3 por millar. Esto significa que entre los delincuentes se encuentra mayor número de XYY que entre la población normal. El fenómeno puede comprenderse, ya que los sujetos con XYY presentan características de peligrosidad como son: precocidad criminal, YO mal estructurado, inadaptación social, baja tolerancia a la frustración, reincidencia, falta de sentido de responsabilidad, baja capacidad de juicio autocritico y heterocritico, etc.

El Dr. Quentin de Bray ha revelado algunas otras anomalías aparte de la XXY y de la XYY como aquella de un solo cromosoma Y, pero de un tamaño insólito, el cual puede estar asociado al fenómeno criminal (Rodríguez M., 2003:310).

Rodríguez M. (1974:29), señala que los sujetos con un cromosoma Y gigante desarrollan mayor estatura y son más agresivos que aquellos que tienen el cromosoma Y de tamaño normal.

Orellana (1978:147) deduce que los estudios realizados referentes al caso hasta la actualidad permiten apuntar a las siguientes conclusiones:

1.      "Los sujetos portadores del cariotipo XXY representan en la población general, aproximadamente el 0.5%.

2.      En la población penal masculina, que lógicamente es superior a la femenina, quienes presentan el cariotipo XXY constituyen aproximadamente el 2%, pero en conservadora se puede afirmar que el 97% de la población de reclusos no son portadores de alteraciones cromosómicas.

3.      La presencia del cariotipo XXY en un criminal pone de manifiesto su peligrosidad, y quienes lo presenten, pero aun no hayan delinquido, se puede establecer que hay una predisposición a los actos delictivos, ya que esta deficiencia los hace más sensibles a los estímulos criminógenos mesológicos.

4.      Debe señalarse que el porcentaje mínimo que se presenta en la población en general y en particular de la criminal, de sujetos con alteraciones cromosómicas, resulta deficiente, que de ninguna manera se puede concordar con aquellos que pretendieron encontrar argumentos para renovar la teoría lombrosiana del delincuente nato, más aún, la variación cromosómica no establece una fatalidad delincuencial".

ESTUDIOS ELECTROENCEFALOGRÁFICOS

Desde la creación del electroencefalograma (EEG), instrumento utilizado para el registro gráfico de la actividad eléctrica  del cerebro, se ha intentado establecer alguna relación entre disfunción, irregularidad o arritmia cerebral y criminalidad. Mednick señala que los estudios de Shah y Roth (1974) encuentran que las relaciones entre epilepsia y conducta desviada parecen más fuertes cuando hay evidencia de daño cerebral (Mednick, 1975; citado en Rodríguez M. 2003:312).

Monroe, en 1970 publica los resultados de sus experiencias con EEG, que parecen ser prometedores; con delincuentes que presentan persistentes y agravadas formas de conducta antisocial, lo que demuestra su peligrosidad social, donde 52 sujetos de 92 se presentaron voluntariamente al experimento, la edad promedio fue de 29 años; 62% blancos, 38% negros; IQ en promedio de 88; 61% de ellos por crímenes violentos y 28.2% por crímenes sexuales. La hipótesis de base en Monroe es que un común mecanismo, detrás de los desórdenes episódicos de conducta, es una respuesta focal de tipo epiléptico predominante en el sistema límbico, y que generalmente no se registra en el EEG, y que esta respuesta guía conductas de carácter agresivo. Para probar la hipótesis  se trabajó 8 meses aplicando test y EEG con un anticonvulsivo, Primidone (Mysoline), siendo el primer resultado la evidencia de disfunción neurológica en sujetos no considerados anteriormente como neurológicamente afectados. 80 de 92 sujetos presentaron anormalidades, sólo pueden considerarse normales el 13%. Otro resultado sorprendente es que sólo 5 sujetos presentaron anormalidades en el lóbulo temporal, generalmente considerado como un centro de agresividad. El grupo que presenta anomalías en el EEG es más agresivo, antisocial, conflictivo en la institución, y presenta más cicatrices y marcas de nacimiento que el grupo normal (Monroe, 1970; citado en Rodríguez M., 2003:312-313).

Por otro lado Hill (1952), señala que hay pruebas de que en los individuos muy impulsivos y agresivos, las anormalidades del EEG se hallan en los lóbulos temporales de los hemisferios cerebrales (Hill, 1952; citado en Vargas & Aguilar, 2004).

NEUROFISIOLOGÍA

En un artículo realizado sobre las bases biológicas de la violencia, Ponce de León (2005) describe que "para la ciencia de los siglos XVIII y XIX la vida psíquica queda  confinada en el Sistema Nervioso, y en especial, en esa fina capa de células que es la corteza cerebral. La frenología sitúa toda la vida emocional en la arquitectura cerebral; no obstante, las investigaciones sobre la localización de las funciones cerebrales hechas por los neurocirujanos afirman que la corteza cerebral es asiento de aptitudes generales y no específicas, pues se pueden estimular y anular mediante impulsos eléctricos todas las zonas de la corteza sin que el sujeto experimente la menor emoción o cambio apreciable en su estado de ánimo".

La vida emocional tiene asiento anatómico en zonas ocultas del cerebro. Así, Cannon la localiza en el tálamo, pero pronto Papez debilita esa teoría formulando la suya, describiendo en su Circuito de Papez la implicación de estructuras límbicas (De los Andes, 2005).

Basset emitió la teoría de la diencefalosis criminógena, en síntoma con los resultados de las experiencias que imputan a la región basal hipotalámica, en conexión con áreas prefrontales, las acciones amorales o criminales. Pero los resultados más concluyentes, hasta mediados de los años setenta, proceden de las experiencias de los neurofisiólogos. Bard estudio en gatos descerebrados los núcleos hipotalámicos llamados núcleos rojos, un singular aspecto emotivo que llamó Shamrage (falsa rabia); que consiste en un estado de cólera difuso, ciego e implacable. Mencionaba que al faltar control, la modulación cortical, el estallido de la emoción cortical se hacia evidente.

NEUROTRANSMISORES

Se denominan así a las sustancias que ejercen alguna acción en áreas circunscritas o no del sistema nervioso, actuando sobre espacios químicos singulares que se llaman receptores. Es precisamente en el campo de los receptores donde más intensamente se viene trabajando en la última década, además de la investigación con técnicas no invasivas, como son las derivadas de la topografía axial computerizada (TAC), con emisión de positrones (PET) o con emisión de fotones (TCEF).

Actúan como neurotransmisores sustancias endógenas y también de síntesis, como son la mayoría de los psicofármacos. La experiencia común conoce de los efectos singulares de la administración de sustancias ajenas al organismo o de la potenciación de efectos sobre los estados de ánimo, como lo hacen el alcohol o la mescalina (el hígado de algunos mamíferos puede sintetizar esta sustancia).

Algunas sustancias neurotransmisoras, más conocidas como mediadores de la conducta, son las llamadas catecolaminas, descritas por Cannon en 1915 como las hormonas intervinientes en el Síndrome General de Adaptación. Hoy se conocen muchas sustancias de carácter hormonal y se acepta su intervención en numerosos procesos de conducta.

Un muy alto porcentaje de trastornos psiquiátricos están relacionados con aspectos genéticos. Fracciones de hormonas o precursores de ellas han sido aisladas y hoy se conocen muy bien sus acciones, un amplio abanico de funciones cerebrales implicadas en conductas claramente emocionales.

Estos precursores son llamados neuropéptidos; están relacionados, entre otras, con funciones como la nutritiva, los estados de ánimo y algunos trastornos mentales. Tal es el caso de la colecistocinina, que, descubierta en 1975, estimuló el estudio de sus acciones en el cerebro en varios niveles, interesándonos aquí su función como antagonista de las llamadas opiopeptinas, más conocidas como endorfinas, y su intervención en los mecanismos desencadenantes de la ansiedad y modulador de la memoria. Está bien demostrado que el bloqueo o la facilitación de la presencia de colecistoquinina produce respuestas ansiolíticas (tranquilizadores) o ansiógenas respectivamente.

Las endorfinas participan en las conductas autolesivas y son antagonizadas por sustancias como la naltrexona, coadyuvantes en los tratamientos de desintoxicación alcohólica u otras drogas.  Una endorfina singular, la dinorfina, induce desincronización electroencefalográfica, descargas bioeléctricas y conductas convulsivógenas.

El neuropéptido NPY fue descubierto en 1982, muy similar al pancreático. Se halla en altas concentraciones en el hipotálamo y sistema límbico y parece regular respuestas de estrés, conducta sexual y actividad psicomotriz entre otras.

La acetilcolina y sus agentes estimuladores, fisostigmina y arecolina, reducen los estados de manía y aumentan la letargia, mientras que los antagonistas de la acetilcolina producen euforia, agitación psicomotora, alucinaciones e ideación paranoide, con delirio en algunos casos.

Trastornos Bioquímicos

Richard Wurtman, ha encontrado que dietas de alto carbohidratos y bajas proteínas afectan los niveles normales de la serotonina, neurotransmisor natural que cuando está en niveles alterados o anormales tiene efectos cerebrales asociados con tendencias suicidas, agresión y violencia, alcoholismo y conducta impulsiva. Las funciones normales de la serotonina son la regulación de la excitación, los estados de ánimo, la actividad sexual, la agresión y el control de los impulsos. Algunos estudios asocian niveles bajos de serotonina con la conducta violenta-aberrante. Jeffrey Halperin comparó varones agresivos con no agresivos, ambos con diagnósticos de ADD (déficit de atención) combinado con diagnósticos de hiperactividad. Se les administró la droga fenfluramina, que provoca respuestas en el sistema serotonergénico. Los resultados mostraron cambios positivos en los niños agresivos al bajarle los niveles de serotonina. Matti Virkkunen cree haber identificado variaciones genéticas específicas que predisponen algunos individuos hacia la conducta suicida. Tomando casos de jóvenes ofensores violentos, descubrió que una variante del gene THP (tryptophan hydroxylase) cuyos códigos producen una enzima necesaria para la biosíntesis de la serotonina, estaba asociada fuertemente con los intentos suicidas irrespectivo a si los jóvenes eran, o no, impulsivos (Wurtman, Halperin & Virkkunen; citados en Vázquez, 2004).

Un segundo estudio demostró que bajos niveles del metabolito 5-HIAA (localizado en el líquido cerebro espinal) están asociados con pobre control de la conducta impulsiva (sobre todo en alcohólicos). Por último, estudios en monos consistentemente demuestran altos niveles de agresividad cuando los niveles de serotonina son bajos.

ALTERACIONES FUNCIONALES CEREBRALES

Ponce de León (2005) señala que la mayoría de los autores parecen estar de acuerdo en que el lóbulo frontal tiene que ver con la toma de decisiones.

El cuerpo calloso, gran puente de unión interhemisférica, debe estar intacto o de lo contrario hay lo que se llama predominancia hemisférica, que consiste en una respuesta por lo general exagerada, falta de modulación. Los resultados de muchas experiencias avalan esta afirmación. Una actividad reducida en las fibras del cuerpo calloso permite que el hemisferio derecho, implicado en la génesis de las emociones negativas, actúe sin el control del hemisferio izquierdo, que tiende a inhibir el exceso de negatividad.

En los años 90 los estudios de neuroimagen habían puesto de manifiesto que los comportamientos violentos estaban relacionados con el mal funcionamiento de porciones de los lóbulos frontal y temporal (Damasio 1994 y Grisolía 1997). En las zonas subcorticales se había demostrado que la amígdala y el hipocampo y zonas hipotalámicas podrían estar implicadas en los mecanismos neurobiológicos de la agresión.

Parece que los agresores sexuales presentan más alteraciones en los lóbulos temporales, mientras que las deficiencias metabólicas de glucosa en el lóbulo central parecen estar relacionadas con actos impulsivos de corte agresivo. El flujo frontal se ve reducido en alcohólicos con trastornos de personalidad de carácter agresivo. Parece suficientemente demostrado que el funcionamiento de áreas cerebrales identificadas está relacionado con las conductas violentas en exceso; sin embargo no queda definitivamente aclarado el por qué de las diferencias entre el criminal frío y el pasional.

Los estudios realizados hasta el momento indican un bajo nivel de actividad prefrontal en los asesinos afectivos, mientras que los planificadores presentan nula o poca variación de actividad con las personas no asesinas. Sin embargo, ambos grupos de asesinos, depredadores y afectivos, presentan muy altas tasas de actividad en las zonas subcorticales, de la amígdala, el hipocampo y el subtálamo, que, en definitiva, son estructuras más primitivas que la corteza, productoras de impulsos libres de modulación, e implicadas en el aprendizaje, la memoria y la atención.

Se ha visto que las lesiones en áreas prefrontales se traducen en comportamientos arriesgados, irresponsables, transgresores de las normas, con predisposición clara a los actos violentos.

La personalidad de los afectados en el frontal se ve afectada en el plano de la madurez, hay falta de tacto en la evaluación de las conveniencias sociales y predisposición a la respuesta desproporcionada. Hay una pérdida de la flexibilidad intelectual y de la capacidad de razonar a partir de la elaboración de la información verbal.

Hay una especie singular de individuos violentos, el psicópata, que ejerce de manera instrumental, depredadora y a sangre fría. Estos sujetos parecen no codificar adecuadamente los mensajes emocionales emitidos a través de lenguaje. El enfado, la rabia, la ira, son estados del ánimo desencadenados por la percepción sensoperceptiva. Algo que nos viene de fuera es analizado como potencialmente lesivo y tendemos a neutralizarlo, rechazarlo o destruirlo. El psicópata no se para a elaborar los contenidos neutros o significativamente emocionales del lenguaje; responde disparando siempre.

El Profesor Grisolía explicaba en Valencia hace apenas unos meses que una persona es más peligrosa con una pistola en la mano. Asimismo, un niño criado en Palestina tiene más probabilidades de incorporarse a un grupo terrorista que otro criado en cualquier otra parte del mundo, pero si éste ha sufrido maltrato o la acción de factores nocivos durante el embarazo o en el ambiente perinatal que hayan desarrollado trastornos neurológicos, puede llegar a ser más violento que el palestino, pero aún así lo será de forma distinta.

Efecto de golpes-traumas y alteraciones del lóbulo frontal

Alan Rosembaum realizó un estudio en los que descubre que los traumas cerebrales anteceden cambios de conducta predisponiendo hacia un incremento en violencia. Muchas de estas lesiones fueron adquiridas en la infancia tanto bajo juegos como en accidentes o producto de maltrato infantil. Su estudio fue realizado con 53 hombres que golpeaban a sus esposas, 45 hombres no-violentos y felizmente casados, y 32 hombres no-violentos pero infelizmente casados. 50% de los agresores habían sufrido algún tipo de lesión en la cabeza, previo a sus patrones de violencia doméstica. De otra parte, Antonio Damasio sugiere que daños al lóbulo frontal a nivel de la corteza cerebral puede evitar que la persona pueda formarse evaluaciones de valor positivo o negativo al crear imágenes y representaciones sobre los resultados, repercusiones y consecuencias futuras de acciones al presente creando las bases de ciertas conductas sociopáticas. Estudios de Antoine Bechara confirman la correlación entre lesiones de la corteza en el lóbulo frontal y conductas peligrosas tales como "hacer daño solo por divertirse" (Rosembaum, Damasio & Bechara; citados en Vázquez, 2004).

Estudios con PET (tomografía de emisiones positrónicas; mide el insumo de glucosa al cerebro) realizados por Adrian Raine demuestran que niveles bajo de glucosa a la corteza pre-frontal son frecuentes en los asesinos (sus estudios son preliminares; la muestra fue de 22 asesinos confesos con 22 no-asesinos de control) Bajos niveles de glucosa están asociados con perdida de auto-control, impulsividad, falta de tacto, incapacidad de modificar o inhibir conducta, pobre juicio social. Los autores de este estudio plantean que esta condición orgánica debe interactuar con condiciones negativas del ambiente para que la persona entonces cree un estilo de vida y personalidad delincuente y violenta de forma más o menos permanente.

EFECTOS NUTRICIONALES

Vázquez (2004) señala que Katherine y Kenneth Rowe estudiaron grupos de niños diagnosticados con hiperactividad. Los padres les daban alimentos con colorantes como parte de sus dietas regulares. El estudio consistió en una dieta con el colorante Amarillo No. 5 y placebos para el grupo control. El reporte de los padres y observadores fue que se manifestó un incremento en conductas de llanto frecuente, rabietas, irritabilidad, inquietud, dificultad de conciliar el sueño, pérdida de control, y expresiones de infelicidad. Muchas de estas conductas son precisamente las que les crean problemas de ajuste escolar limitando su aprendizaje e integración a las reglas del salón de clases.

ALTERACIONES POR HIPERACTIVIDAD ORGÁNICA

Rachel Gittelman sostiene que varones hiperactivos muestran una tendencia alta de riesgo a entrar en conducta antisocial en la adolescencia. Esta tendencia es cuatro veces mayor a la de jóvenes que no son hiperactivos, y parecen tener historiales de más incidentes de arrestos, robos en la escuela, expulsión, felonías, etc. 25% de los participantes en el estudio habían sido institucionalizados por conducta antisocial.

DAÑO CEREBRAL.

Estudios demuestran que daños cerebrales son la regla entre asesinos y no la excepción. Pamela Blake estudió 31 asesinos con ayuda de la tecnología médica de los EEG's, MIR's y CT SCANS y con pruebas psiconeurológicas. Estos habían sido acusados de ser miembros de gangas, o violadores, rateros, asesinos seriales, asesinos en masa, y dos habían asesinado hijos. En 20 de estos casos se pudo establecer diagnósticos neurológicos claros. 5 casos demostraron efectos de síndrome fetal alcohólico, 9 casos mostraron retardo mental, 1 caso tenía perlesía cerebral, 1 caso tenía hipotiroidismo, un caso tenía psicósis leve, un caso tenía nicroadenoma en la pituitaria con acromegalia y retardo mental fronterizo, otro tenía hidrocefálea, tres mostraron epilepsia, tres lesiones cerebrales, y dos, demencia inducida por alcohol. Algunos mostraron combinaciones. 64.5% mostraron anormalidades en el lóbulo frontal y 29% parecían tener defectos en lóbulo temporal. 19 sujetos mostraron atrofia o cambios en la material blanca del cerebro. El 83.8% de los sujetos mostraron abuso en sus infancias, y 32.3% habían sido abusados sexualmente (Blake citada en Vázquez, 2004).

INTOXICACIONES Y CONTAMINACIÓN AMBIENTAL

Vázquez (2004) nos dice que es un estudio de reciente interés sobre el efecto de diversas fuentes de toxicidad sobre la humanidad. Un estudio formal sobre el efecto del plomo indica que produce alteraciones en la conducta hacia la violencia y la conducta antisocial. En este estudio, Herbert Needleman analizo 212 varones de escuela pública en Pittsburgh, entre las edades de 7-11, fueron evaluados en cuanto a la concentración de plomo en sus huesos mediante pruebas de rayos X's fluorescentes. El plomo es acumulado a través de los años por diversas fuentes que incluyen la exposición a pinturas, y se observó que con el pasar de los años, según aumentaba la cantidad acumulada de plomo aumentaban los reportes de agresividad, delincuencia, quejas somáticas, depresión, ansiedad, problemas sociales, deficit de atención entre otras. Aunque los autores creen que hay factores del ambiente social que contribuyen a estas conductas, enfatizan en la importancia de prevenir la toxicidad cerebral por plomo.

CONDICIONES Y TRASTORNOS MENTALES

Diversos estudios confirman que la presencia de trastornos de salud mental incrementa la conducta violenta y antisocial. Estudios en Dinamarca identificaron en 324,401 personas que aquellos que tenían historial de hospitalizaciones psiquiátricas tenían más probabilidad de ser convictos por ofensas criminales (tanto en hombres como en mujeres) en una proporción de 3-11 veces más que aquellos que no tenían historial psiquiátrico. La esquizofrenia, específicamente, aumenta la probabilidad en 8% en hombres y en 6.5 en mujeres. El desorden de personalidad antisocial aumenta la probabilidad en 10% en hombres y 50 en mujeres de conducta homi