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Auxiliar de farmacia es una profesión que ha adquirido gran prestigio dentro del mundo de la sanidad y , con los años, ha ganado terreno en las funciones que realiza dentro del espacio de la farmacia. Aunque el diseño primario de esta profesión es el de apoyar las tareas que realiza el farmacéutico, hoy en día, el auxiliar de farmacia participa de manera activa en todas y cada una de los trabajos que realiza el farmacéutico.
El auxiliar farmacéutico puede desempeñarse en la dispensación de los productos farmacéuticos, bajo la dirección de un facultativo; de ahí que sea necesario que domine los principios generales de farmacología, así como los principios básicos de una buena comunicación con los clientes, pues en muchas ocasiones tendrá que ofrecer información sobre los medicamentos y su uso. También puede tramitar la facturación de las recetas médicas, controlar los productos en stock, inventariando, reponiendo, clasificando y ordenando las existencias de los estantes. Preparar fórmulas magistrales siguiendo las instrucciones establecidas. Comprobar el periodo de vigencia de los medicamentos. El auxiliar de farmacia puede colaborar en mantener el área de trabajo en perfecto estado, controlar la temperatura de refrigeración de los medicamentos, la humedad del ambiente en donde se almacenan los fármacos, y por supuesto reportar a los superiores cualquier incidente o irregularidad.
Los auxiliares de farmacia, como cualquier profesional de la salud, debe tener conocimientos sólidos de su profesión al desempeñar funciones, pues cualquier error puede perjudicar la vida de un ser humano. Debe ser riguroso en su desempeño y estar correctamente cualificado.