¡Con solo 4 pistas!
La conducción evasiva engloba el conjunto de técnicas y maniobras utilizadas de forma defensiva u ofensiva para alejar el vehículo que se opera de un peligro potencial. Es un trabajo orientado básicamente a policías, personal de seguridad o conductores de vehículos como ambulancias o camiones de bomberos.
La conducción evasiva abarca una serie de conocimientos dirigidos a conducir de una manera, y está indicada tanto para los conductores profesionales como para los regulares. En este sentido, existen normas generales para actuar durante las maniobras de conducción evasiva. Por ejemplo, conducir a la mayor velocidad posible pero teniendo en cuenta las circunstancias del tráfico y el tipo de vía, preferiblemente fuera de edificaciones o cualquier estructura sólida que represente un riesgo.
Las tácticas evasivas también incluyen acudir a la vía de evacuación más cercana para alejarse del peligro. Ante la inminencia de colisión o choque, la conducción evasiva se enfoca a minimizar el impacto con acciones como desviarse a la derecha o chocar contra arbustos en vez de postes o árboles, así como chocar con vehículos en la misma dirección y no de frente con otro vehículo en movimiento.
En el caso de los policías que persiguen a atacantes, una de las técnicas evasivas a utilizar puede ser acelerar a la mayor brevedad y cambiar el ritmo de aceleración con el fin de neutralizar o desviar la atención del criminal hasta un punto o momento donde lo pueda detener. Se pueden presentar ocasiones en las que la fuerza policial debe hacer uso de maniobras defensivas para girar o dar vuelta para evadir o cercar el vehículo perseguido.
Existen cursos y programas especializados en el entrenamiento de conducción evasiva para profesionales de la seguridad y atención primaria, al igual que para los conductores más cuidadosos. La aplicación de estos conocimientos no pretende formas futuros pilotos de formulas de competición, sino buenos conductores capaces de enfrentarse a cualquier situación imprevista, que conduzcan rápido cuando sea necesario pero de forma que respeten las normas de seguridad vial, y no para convertirse en los creadores de situaciones peligrosas.