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Los centros educativos tienen el deber de exigir un comportamiento adecuado, que garantice la disciplina y a su vez el aprendizaje. Los centros educativos son el primer lugar de encuentro que tienen los niños y niñas, un lugar donde interactúan con personas que no son parte de su familia, sino desconocidos; de ahí el importante rol de la escuela en la formación de valores para la vida.
Las normas de convivencia y de conducta social se implementan dentro y fuera del aula, pues regulan las relaciones entre los miembros de la institución escolar y su entorno: la comunidad. Se manifiesta en todos sus integrantes, en los diálogos, discusiones, encuentros, sanciones, tratos, clima de trabajo. No admite un modelo único, pues puede variar de una comunidad escolar a otra, en dependencia de las características de sus miembros y las relaciones que entre ellos se establezcan.
En la actualidad, uno de los objetivos prioritarios de los centros escolares es combatir la violencia, desarrollar la autonomía del estudiantado, incrementar sus motivaciones y promover el estatus de igualdad entre niños y niñas; para lo cual una correcta convivencia social es lo más eficaz.
La correcta formación de los estudiantes es tarea principal y obligatoria de los centros escolares. Entre los principios rectores de un buen sistema de convivencia escolar pudiera mencionarse la igualdad de género, el derecho a expresar la opinión, igualdad de oportunidades, la tolerancia, derecho a la participación.