Según datos recientes, España tiene una población que bordea los 125.0000 pacientes que requieren cuidados paliativos. Por ello, universidades y centros han desarrollado infinidad de cursos...
¡Con solo 4 pistas!
Este tipo de cuidados no afectan los tratamientos curativos que pueda estar recibiendo el paciente. Ofrecen soporte a los familiares del enfermo, garantizando una adecuada evaluación de la enfermedad y un tratamiento oportuno y efectivo para minimizar el dolor. También ayudan a sobrellevar problemas psicosociales, físicos y espirituales que puedan presentarse en estos casos.
De manera general, se puede plantear que las atenciones paliativas proporcionan alivio al dolor, no intentan acelerar ni retardar el fallecimiento y defienden la vida desde la normalidad que representa la muerte. Ayudan al paciente –física, psicológica y espiritualmente- a mantener el mayor nivel de actividad que sea posible hasta el final de su vida. Apoyan a la familia durante el proceso de enfermedad y en el duelo (si es necesario). Pueden aplicarse desde los inicios de la enfermedad y -paralelamente- abarcan la preparación suficiente para comprender mejor cualquier complicación que se pueda presentar y actuar de manera más efectiva.
Estos cuidados de soporte se vienen practicando desde hace mucho tiempo en la salud, sin embargo, es en estos últimos tiempos en los que se les ha creado espacio entre las muchas otras disciplinas médicas. Existen cinco tipos fundamentales de programas desarrollados:
El equipo de cuidados paliativos, trabaja unido para garantizar el apoyo necesario al paciente y sus familiares durante cada una de las etapas de la enfermedad y hasta el desenlace de la misma.