¡Con solo 4 pistas!
En los primeros días de nacido, existe un período de adaptación para ambos (madre e hijo) que abarca varios aspectos psicológicos, biológicos, y espirituales. La detección de posibles alteraciones que conlleva este proceso de adaptación, exige una cuidadosa evaluación y observación de las condiciones clínicas que -de manera general- manifiesta el recién nacido. Las alteraciones de la termorregulación puede constituir, por ejemplo, un hecho transitorio o un signo precoz de infección que debe valorarse por parte del personal pediátrico.
En el curso de los primeros días de vida del recién nacido, se le debe practicar una evaluación especial que comprende cuatro momentos importantes de su temprano desarrollo. Estos momentos son: la atención inmediata en el momento de su nacimiento, durante el período de transición (primeras horas de vida), al cumplir de 6 a 24 horas de nacido y previo a ser dado de alta del hospital con su madre.
El objetivo de esta primera evaluación pediátrica del recién nacido se realiza para evaluar su respiración, frecuencia cardíaca y calor, así como su adaptación al medio extrauterino. Sirve para descartar malformaciones mayores y para evaluar su talla, peso, sexo y otros parámetros que informan sobre el estado general del recién nacido. De acuerdo al resultado de esta primera evaluación, el bebé podrá continuar el proceso de transición junto a su madre se manera normal, o bajo alguna orientación específica, o bien deberá ser hospitalizado para recibir cuidados intensivos o intermedios. Las revisiones al bebé continúan durante toda su vida.