¡Con solo 4 pistas!
El dietista es quien valora el estado, evolución y fármacos con los que se trata la enfermedad. El dietista analiza las costumbres alimenticias, estado nutricional e intolerancias a ciertos alimentos en el paciente, así como las modificaciones a realizar de acuerdo a su enfermedad. Además valora diferentes tipos de dietas según los trastornos alimenticios que pueden ser de dos tipos: primarios, que causan otras enfermedades; o secundarios, generados a consecuencia de otra dolencia.
Los alimentos más beneficiosos y necesarios en el consumo diario son los cereales, patatas, pan, arroz y sus derivados. La dosis que recomienda el dietista se basa en comer de 6 a 11 porciones semanales. En segundo lugar está el grupo de las frutas, de los cuales se recomienda comer de 2 a 4 porciones diarias, y los vegetales, recomendable ingerir de 3 a 5 porciones. En tercer término están las carnes rojas, blancas, pescados, huevo, nueces, yogures, leche y queso, de los cuales es necesario comer de 2 a 3 porciones semanales.
Por último se recomienda comer esporádicamente aquellos alimentos ricos en grasas, azúcares, aceites y sus derivados. Comerlos con moderación es lo correcto. Aunque esta tabla no es rígida, se debe adaptar a las necesidades de cada paciente, teniendo en cuenta su enfermedad.
En eso se basan las dietas terapéuticas, en modificar uno o más nutrientes para ser en sí mismos la cura a la enfermedad o complementar el tratamiento con medicamentos. Es necesario por tanto que los pacientes cumplan rigurosamente las recomendaciones nutricionales de los especialistas.