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Mediante la técnica electrocardiográfica es posible obtener datos de la función cardíaca del paciente, así como conocer si existe alguna hipertrofia de cavidades. Aporta detalles sobre posibles trastornos del ritmo y conducción y ayuda a diagnosticar cardiopatías congénitas o adquiridas.
De manera más detallada, resulta interesante destacar que la práctica de la electrocardiografía es útil para evaluar el funcionamiento -correcto o- no del corazón. Es también importante para conocer si existen bloqueos coronarios en las arterias. Muchas veces detecta alteraciones electrolíticas de sodio, potasio, calcio, magnesio, entre otros. Aporta información sobre las condiciones físicas del corazón.
El equipo utilizado para realizar la electrocardiografía es llamado electrocardiógrafo. Mediante unos electrodos colocados en la piel, se detectan señales eléctricas en el corazón. Estas señales se graban en el equipo y se registran de forma gráfica en una pantalla. El registro realizado se imprime en papel milimetrado a una velocidad de 25 mm/seg y con una escala de amplitud de 10 mm = 1 milivoltio.
La mayor ventaja de este método consiste en la posibilidad de obtener los resultados de manera inmediata. Esto significa una importante ayuda en situaciones de emergencia cuando se precisa conocer los datos cardíacos. Es una prueba benigna, no ocasiona dolor alguno y el tiempo de realización es breve.
El momento indicado para realizar un electrocardiograma es valorado por el especialista y casi siempre se hace cuando existe sospecha de que los síntomas pueden tener origen cardíaco. Estos síntomas son principalmente: dolor en el pecho, palpitaciones o latidos irregulares.