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Cuando el espermatozoide fecunda al óvulo se denomina huevo o cigoto. Cuando este se divide y genera un mayor número de células se crea el embrión. El feto se encuentra dentro del útero materno en un líquido llamado amniótico, el cual le posibilita obtener oxigeno y nutrientes, a la vez que elimina sus desechos a través de la placenta.
Actualmente existen varios métodos de fecundación, y no solo el método “clásico” de las relaciones íntimas entre personas de diferentes sexos. Los avances de la medicina le permiten a las mujeres que no pueden quedarse embarazadas por problemas genéticos, tanto de ellas como de sus parejas, otras alternativas como la fecundación in vitro.
Los síntomas más frecuentes en las embarazadas, sobre todo en los primeros meses, son la falta de la menstruación, fatiga, vómitos, decaimiento, deseos frecuentes de orinar, cambios en la digestión, en la circulación, entre otros. Los cambios en el cuerpo que más se notan son el ensanchamiento de las caderas, cambios en las mamas y mucosa vaginal.
Varias son las enfermedades que pueden poner en riesgo la salud del feto y de la madre. Entre ellas, las más frecuentes son la diabetes, anemia, edad (muy joven o muy mayor), hipertensión o problemas del corazón. Para evitarlas, o al menos disminuir su impacto negativo, se deben seguir las prescripciones de los ginecólogos o ginecólogas y una buena alimentación.
Existen desde tiempos remotos test o pruebas de embarazos, las venden en farmacias o se puede saber mediante análisis clínicos específicos.