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¡Con solo 4 pistas!
El cuidado de la imagen personal es un asunto que durante mucho tiempo tuvo un interés mínimo para los hombres y enorme para las mujeres. Por eso, era costumbre que las estéticas o salones de belleza fueran locales de atención exclusiva para las mujeres, y las peluquerías fueran para atender a los hombres (con servicios de corte de cabello y arreglo de la barba).
Últimamente esto ha experimentado un importante cambio, siendo cada vez más los hombres que se interesan por el cuidado de su imagen personal, por lo que también suelen solicitar servicios que antes eran exclusivos para las mujeres, como coloraciones, rizados, alisados, manicuras, pedicuras e, incluso, depilados. Por ello, las estéticas ahora son llamadas unisex, ya que atienden tanto a mujeres como a hombres.
Quien se dedica profesionalmente al cuidado de la imagen, necesita aprender una serie de técnicas y conocimientos relacionados con esta actividad, que se ha vuelto toda una ciencia: se utilizan una gran diversidad de productos para el cuidado del cabello, la piel y las uñas, además de una serie de códigos de colores para determinar la compatibilidad de distintos maquillajes con el color de la tez.
Por otro lado, el dominio del arte de cortar y peinar el cabello es una de las habilidades que se deben desarrollar, ya que es uno de los servicios más solicitados dentro de las estéticas profesionales. El uso de las diferentes herramientas y técnicas para aumentar o reducir el volumen del cabello, para crear un efecto visual que favorezca al cliente, es algo muy valorado entre las personas que buscan a un buen estilista.
Lo mismo sucede con el maquillaje, que también es una actividad que tiene mucho de técnica y mucho de arte. La correcta utilización de sombras y brillos, de bases y colores, puede hacer milagros en la imagen de una persona. Un buen maquillador puede hacer que las imperfecciones desaparezcan, que las proporciones de la cara se corrijan y que las expresiones faciales se refresquen.