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La física es una de las disciplina más antiguas que se conocen. Se trata de una ciencia teórica y experimental que busca que sus resultados sean totalmente verificables y que ha intentado y sigue intentando explicar los fenómenos naturales con exactitud y veracidad. Para lograr este objetivo se sirve de unas teorías centrales -la mecánica clásica, el electromagnetismo, la relatividad, la termodinámica y la mecánica cuántica- y de unos conceptos fundamentales -magnitudes físicas, tipos de entidades físicas, construcciones teóricas fundamentales.
Por su parte, la química es una ciencia empírica que estudia las cosas a través de la observación, la cuantificación y la experimentación. Está clasificada por el tipo de materia que es objeto de estudio. Así existen la química orgánica, la química inorgánica, la bioquímica, la físico-química y la química analítica. Uno de sus instrumentos básicos de trabajo es la tabla periódica de los elementos, que es una clasificación y una organización de los elementos químicos según sus propiedades y características.
En la actualidad existen corrientes que aplican la física a la vida cotidiana y a todas las ramas del saber (medicina), hasta el punto que llegan a sostener que no se podría vivir sin utilizar la física. Afirman que desde que nos levantamos, encendemos la luz, comemos…, estamos haciendo uso de las leyes físicas. La química tiene también un enfoque multidisciplinar, ya que hoy día se relaciona con campos del conocimiento tan variados como la biología, la agricultura, la alimentación, la farmacia o la medicina.