¡Con solo 4 pistas!
En la gestión por competencias la estrategias de recursos humanos, los planes y los programas (tales como la contratación, la organización del personal, la promoción del mismo) son diseñados, desarrollados e implementados teniendo en cuenta las competencia e intentando que los distintos trabajadores adquieren unas nuevas; en ese sentido puede decirse que en este tipo de gestión se busca el desarrollo integral de las personas que se someten a él.
Esta gestión trae como consecuencias positivas la mejora en el rendimiento, el desempeño y la productividad de la organización al dirigirse a aquellos aspectos más fuertes de las persona involucradas; identifica los conocimientos, las capacidades y actitudes del equipo de trabajo; mejora los problemas; define todos los cargos exitosos y las posibles rutas profesionales; evalúa la capacidad de las personas y define planes de desarrollo individual; además que amplía el alcance de la selección, la compensación, la promoción y la formación.
Existen dos tipos distintos de competencias. Las técnicas (todas las disciplinas, los conocimientos y las habilidades que se relacionan con las áreas funcionales y de negocio), y las personales (aquellas que hacen referencia a cualidades, conductas, actitudes, estilos y liderazgo). Una gestión que dé relevancia a este enfoque, pues, integrará la formación y el desarrollo de las personas con las estrategias del negocio y de algún modo podrá calificarse como “más humano”, al hacer énfasis en las capacidades y potencialidades del ser humano.