¡Con solo 4 pistas!
Aprender a leer es un suceso que tiene lugar –la mayoría de las veces- a una edad muy temprana. A los niños, desde pequeños, se les debe incentivar el buen hábito de la lectura, para que crezcan conociendo el mundo que les rodea. La lectura es una de las riquezas que nos capacita para poder enfrentar un sinnúmero de situaciones que aparecen en el camino.
El hecho de leer se completa con la comprensión de lo que se ha leído. Con los ojos se capta cada trazo que aparece en el papel, en el cerebro sucede la interpretación y transformación de esos trazos en una idea. Es, a partir de este momento, que se procede a extraer la información más relevante y a compararla con lo ya almacenado en la mente. Solo entonces se completa el proceso de aprendizaje y memorización.
El único requisito indispensable para desarrollar la habilidad de la lectura –en aquellos que saben leer- es querer hacerlo. No existen normas que regulen cuánto se debe leer o hasta cuándo. El lector será el único responsable de lo que está incorporando mediante este fascinante ejercicio.
Existen algunas estrategias para desarrollar el hábito de la lectura . Todas van encaminadas a orientar al lector en cuanto a lograr una lectura eficiente y útil del material elegido. Para poder sacar el máximo beneficio de un texto, es bueno guiarse por algunas de estas directrices. Sucederá que la enriquecedora habilidad adquirida, podrá convertirse en el motivo de ser cada día mejor.