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La lengua y literatura incluyen diversos aspectos y dimensiones. Tales como la eficacia comunicativa, la distinción de los diferentes modos de comunicación, la identificación de las lenguas y sus variedades, el reconocimiento de la estratificación social de la lengua –diferentes modos de expresión de acuerdo con las diversas jerarquías sociales-, las diversas técnicas discursivas así como los diferentes tipos de textos –literarios, periodísticos, publicitarios, científicos, técnicos, jurídicos, administrativos-, la estructura del lenguaje y la gramática, entre otros.
Las personas entrenadas en la lengua y la literatura tienen la capacidad de comunicarse con adecuación y pertinencia, pueden identificar varios niveles semánticos en textos de distintos tipos, y en general puede decirse que con la profundización de esta habilidad la persona desarrolla la parte cognitiva relacionada con la relación y el análisis.
La formación en la literatura profundiza aspectos tanto históricos como técnicos, brindando herramientas para ubicar un texto en su época y establecer diferencias en el orden lingüístico respecto a obras del mismo género pero de épocas distintas.
La formación en la lengua profundiza en los aspectos formales de esta y garantiza que la persona esté en capacidad de detectar errores relativos a la comunicación e igualmente mejore su producción comunicativa, adecuándose a las normas en uso.
La formación en habilidades concernientes a la literatura y la lengua implica trabajar conjuntamente en aspectos de carácter histórico y formal, que podríamos denominar “teóricos”, y en aspectos prácticos de producción escrita, de tal modo que se cuide la lengua y se multiplique su buen uso.