¡Con solo 4 pistas!
La brújula es un pequeño dispositivo que viene con la indicación de los cuatro puntos cardinales, las variantes intermedias (suroeste, noreste, etc.), y una aguja magnetizada que ayuda a indicar una dirección a partir de la ubicación del norte magnético. Su uso más efectivo es con la ayuda de un mapa, que es el lugar sobre el cual se debe colocar la brújula para establecer la posición en la que uno se encuentra y lanzar las coordenadas de la dirección que seguirá.
El descubrimiento de la brújula ocurrió supuestamente en China, en el siglo IX. Su funcionamiento era bastante más rústico y consistía en colocar la aguja imantada en un recipiente de agua. Más tarde la aguja se trasladó a un receptáculo más pequeño y se fijó a un eje para que pudiera girar libremente. Las mejoras que ha experimentado, desde entonces, no son muchas y corresponden más que nada a detalles levemente tecnológicos. Por ejemplo, ahora las más modernas vienen con sistema de luz para poder geolocalizarse en la oscuridad, y con accesorios que permiten medir distancia relativa a puntos de referencia relevantes (montañas, agrupaciones boscosas, ríos, etc).
La brújula llegó desde China a Occidente a través de la llamada Ruta de la Seda, y se transformó en uno de los descubrimientos más relevantes para la navegación y para las exploraciones terrestres. Con este pequeño aparato se abrieron enormemente las posibilidades para realizar viajes y para encontrar nuevas rutas y descubrir nuevos territorios.