¡Con solo 4 pistas!
Quienes estudian técnicas de masaje o toman cursos de terapias quiroprácticas, se adentran en el tema del masaje corporal desde distintas técnicas y desde diferentes escuelas. En todo caso, el objetivo de los masajes corporales, compartido por casi todas sus modalidades, es que el paciente logre el mayor nivel de relajación y bienestar.
El masaje corporal tiene un sinnúmero de variantes que dependen del tipo de movimientos que se aplican y de los materiales auxiliares a los que se recurren. Hay masajes de alto impacto, como el masaje tailandés, y masajes más suaves como el sueco. Si se considera la ideología o los principios teóricos que hay detrás de ellos, entonces se tiene que hay modalidades de masajes que son más espirituales que otras y buscan alcanzar algo más que el bienestar físico del paciente. Éste es el caso de los masajes que se hacen con piedras o pindas, u otros tipos que están ligados con principios filosóficos o con disciplinas destinadas a la meditación y el crecimiento personal.
En todo caso, es el paciente el que determina qué masaje es el que más le gusta, independientemente de si tiene necesidades terapéuticas para ser sometido a uno u otro. Muchas veces las personas simplemente buscan relajarse un poco, aliviar el estrés o corregir alguna molestia muscular. También, sobre todo en el caso de las mujeres, se busca el masaje como un medio de tonificación de la piel, algo que en realidad ocurre, ya que los masajes, cualquiera que sea su tipo, sirven para activar las células de la dermis y, por lo mismo, ayudan a regenerar su superficie.
En general, los masajes corporales traen beneficios muy similares, que tienen que ver con aliviar tensiones, mejorar el metabolismo, lograr una circulación más efectiva y, además, limpiar el organismo de elementos tóxicos. Esto, por cierto, trae aparejado una mejor salud, un buen estado de ánimo y una apariencia más rejuvenecida.