La profesión de veterinario es una de aquellas vocacionales que, año tras año, van ganando adeptos. Con buenos salarios y múltiples salidas profesionales, el ejercicio de la veterinaria...
La profesión de veterinario es una de aquellas vocacionales que, año tras año, van ganando adeptos. Con buenos salarios y múltiples salidas profesionales, el ejercicio de
la veterinaria implica responsabilidad, amplios concocimientos teóricos y prácticos y una cierta intuición para poder diagnosticar. Si deseas conocer con más detalle cómo es el día a día de un veterinario y su experiencia personal, a continuación te mostramos el testimonio de Rafael Luna, nuestro experto de la comunidad de aprendizaje.
Veterinario, por Rafael Luna
Hola soy rafael Luna, colaborador vuestro.
Soy veterinario de profesión, hace 20 años. Lo mejor de ella es poder sentirme útil a la sociedad dando soluciones médico quirúrgicas, siendo muy importante la visión que en todo momento tengo del animal más que del bolsillo de su dueño. Colaboro con protectoras de animales y también con asociaciones antitaurinas, puesto que considero que hay que ser coherente en una profesión y que, sien mi trabajo lo más importante es el bienestar de los animales, no puedo por otra maltratarlos ni dejar que eso sirva de espectáculo y diversión.
Mucha gente me escribe pidiéndome consejos, desde el foro o desde mi página web o el FB y veo que realmente hacen falta personas en mi profesión.
Estudié licenciatura en veterinaria, especialidad medicina y sanidad, pero mi vida de estudiante no acabó con la concesión del título, llevo 20 años haciendo cursos, congresos, seminarios y últimamente cursos on line para estar al día y refrescar los conocimientos. Esto y la experiencia en el trabajo hace que cada día intente hacerlo mejor que el anterior por el bien de los animales y sus propietarios.
Lo difícil de mi profesión es que sea bien valorada en la sociedad y en las administraciones. Como se trata de animales no se les da mucha importancia, solamente sus dueños y como es una medicina privada puede resultar costosa para algunas economías sobre todo en épocas de crisis como la que vivimos actualmente.
Tareas diarias de mi trabajo son el reconocimiento, diagnóstico y tratamiento de una patología. También el mantenimiento de informes y ficheros informáticos para no perder las referencias y atender cada vez mejor a los clientes. Ayudo a las personas a conocer qué necesita su animal para que pueda tener el mejor bienestar posible en su vida.