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La tripanosomiasis africana es una enfermedad localizada en África Central y África Occidental, donde se encuentra una de las dos variedades de parásitos africanos responsable de más del 90% de los casos de tripanosomiasis en África, responsable de una enfermedad crónica que avanza lentamente dentro del paciente. La persona puede pasar semanas, incluso meses, infectada, sin darse cuenta de que lo está. Cuando los síntomas aparecen es porque ya se encuentra en una etapa avanzada, afectando directamente el sistema nervioso central.
La otra variante, responsable de menos del 10% de los casos, se encuentra localizada en África Oriental y en África del Sur. La enfermedad que produce es rápida y aguda, apareciendo los síntomas después de unos pocos meses o semanas de haber sido infectado. También hay invasión del sistema nervioso central, pero se desarrolla más rápidamente.
Las moscas tsé-tsé son las responsables de la transmisión de la enfermedad del sueño, pero no todas las especies de mosca tsé-tsé en África son transmisoras. Por otro lado, las moscas tsé-tsé no llevan ellas mismas el parásito, tienen que infectarse picando y chupando la sangre infectada de alguna persona portadora. Por esto son importantes las medidas sanitarias de aislar los focos de infección y tratar a todos los portadores, para evitar nuevas epidemias.
La tripanosomiasis americana es producida por otra especie de la misma familia de los trypanosomas, pero en este caso, el portador para que se lleve a cabo la infección es el triatomino infectado, popularmente conocido como “chinche besucona”, porque frecuentemente pica en la cara. A la tripanosomiasis americana se le conoce como enfermedad de Chagas. La primera fase de la enfermedad, que es la fase aguda y dura entre 2 y 3 meses, en la mayoría de los casos es leve. La fase crónica suele ser silenciosa durante años, pero se estima que aproximadamente el 30% de los portadores van a sufrir complicaciones en algún momento, incluyendo la posibilidad de una muerte súbita.