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Los vendajes simples están formados por una sola pieza o venda y los compuestos se componen de varias piezas que se pueden asociar de diferentes formas. Los vendajes simples pueden agrupase en adhesivos, elásticos y vendajes sin venda. Los compuestos pueden presentarse como vendajes en T, frondas y vendajes suspensorios. Los mecánicos, por su parte, pueden incluir hebillas y cordones, elásticos, propiedades térmicas, o ser herniarios o bragueros.
De acuerdo a la forma de aplicación de los vendajes, estos pueden clasificarse en:
Atendiendo al tipo de material del que estén hechos, los vendajes pueden ser blandos o duros. En el caso de los vendajes blandos, es preciso destacar que –dadas sus características- permiten cierta movilidad. Son hechos fundamentalmente de gasa, algodón o algún material elástico de texturas diversas. Los vendajes duros garantizan una máxima rigidez en la zona afectada. Estos se realizan con material de algún plástico especial (termoplásticos), yeso o fibra de vidrio.
La aplicación incorrecta de un vendaje puede tener consecuencias peligrosas para el paciente. Una excesiva compresión -por ejemplo- puede llegar a obstruir la circulación sanguínea. Una mala colocación puede afectar la anatomía del paciente e incluso producir lesiones dérmicas y hasta heridas.