Nuestro hijo va a empezar la guardería y tenemos muchas dudas. ¿De qué forma podemos transmitirle seguridad y confianza si le dejamos allí a pesar de sus llantos? ¿Qué hacemos con la culpabilidad y la tristeza que nos asaltan cada vez que le dejamos? ¿Es recomendable que un niño llegue a la escuela sin haber pasado por la guardería? Muchas son las preguntas que nos hacemos cuando llega el momento de escolarizar a nuestro hijo. Poner en práctica una serie de normas hará que nuestro hijo se sienta seguro a pesar del llanto y que nosotros superemos con éxito su incorporación a la "vida social".
La primera vez que dejamos a nuestro hijo en la guardería, nos asalta un torrente de miedo, ansiedad y angustia. Las separaciones no son fáciles pero son condición inexcusable para la autonomía. Intentemos vivirlas con seguridad y alegría y comprobaremos que el niño es mucho más capaz de adaptarse de lo que pensábamos.
Si el bebé tiene entre cuatro y ocho meses debemos limitar al máximo las horas en el centro, vigilar los posibles cambios en el niño y transmitirle todo el cariño y la seguridad que podáis.
Si el bebé tiene un año o más debéis saber que el niño está atravesando una etapa complicada para empezar la guardería, ya que está en plena fase de miedo a los extraños y sus reacciones frente a la separación suelen ser muy intensas. Para ello sólo debéis tomar algunas precauciones como la de intentar que los primeros días el horario sea muy flexible, informar al niño de todo (cuando os vais a ir, cuando volveréis a recogerlo, etc.), pasar las mañanas lo más relajadas y agradables posible y explicarle muchos cuentos sobre niños que comienzan el cole.
Empieza la escuela sin pasar por la guardería no tiene porque generar más conflictos, ya que el niño tiene en su mano más herramientas adaptativas que en estadios anteriores.