Cada vez es más habitual que los abuelos ejerzan de canguros. Son ellos quienes acompañan a los niños al parque, quienes los llevan y traen de la guardería, les dan de comer, juegan con ellosý La función de los abuelos en la
educación de los pequeños es muy importante, y durante los últimos años se ha convertido imprescindible para algunos padres atareados. Sin embargo, tanto padres como abuelos deben tener claro cuáles son sus respectivos roles y hacia dónde debe ir la educación de los niños.
Las últimas generaciones han cambiado mucho, y la imagen de la abuelita con gafas semicaídas y moño haciendo ganchillo ha quedado bastante atrás en la mayoría de los casos. Y tan poco habitual como la abuelita de cuento es que tres generaciones de una misma familia compartan casa, cosa que, hasta hace algunas décadas, era bastante habitual. Aunque en otras épocas los abuelos transmitían su experiencia y su estilo de vida, actualmente su manera de educar parece un tanto anticuada y rígida. Más que seguir su opinión se tiende a hacer lo contrario o, simplemente, no se les escucha y se les deja un poco de lado.
Sin embargo, no hay que olvidar que la relación y el contacto con los abuelos son muy enriquecedores para los niños ya que, además de actuar como compañeros de juegos y canguros de los pequeños, representan la continuidad generacional y la pertenencia a un árbol familiar, aspectos fundamentales para el desarrollo psicológico de los niños.
La participación de los abuelos proporciona numerosas ventajas. Por un lado, ellos se sienten más útiles y valorados, y por otro los padres están tranquilos y los niños encantados. De todas maneras, no hay que olvidar que los padres son los modelos básicos de referencia en la educación de sus hijos, los abuelos sólo la complementan.