La finalidad de la adopción es proporcionar a los menores en situación de desamparo un contexto seguro, permanente y estable en el seno de una familia. Los niños o adolescentes susceptibles de ser adoptados suelen ser menores que han sido abandonados o que no han sido atendidos de manera adecuada por su familia natural. Estas circunstancias se deben constatar mediante informes de profesionales especializados que determinarán si el niño necesita de una nueva familia que se encargue de todos los cuidados pertinentes.
Todo el proceso de adopción se realizará en interés superior del menor. Una vez se ha elegido la familia adoptiva, los Servicios Sociales, encargados de seguir el caso, pondrán en contacto a esta familia con el niño, que antes de ser plenamente adoptado convivirá en un período de acogida con sus nuevos padres. En España se pueden adoptar niños de 0 a 17 años y, de éstos, los más solicitados son los menores de 8 años, una franja de edad colapsada por las demandas. Hay muy pocos niños menores de 8 años pendientes de adopción, por eso es probable que la espera se prolongue durante muchos años. En cambio, niños mayores de 8 años hay bastantes y el tiempo de espera suele ser reducido, igual que en los casos de grupos de hermanos, niños con disminuciones o con enfermedades. En estos tres últimos casos, la espera suele ser de alrededor de un año.