"Mira: una estrella, un pescado, un árbol".... ¿Un pescado? ¿Un árbol? El niño explica lo que ve en un cuadro que para nosotros es una obra abstracta donde, desde luego, no habíamos encontrado ninguno de esos elementos. Es una buena manera de empezar a mirar la
pintura o la escultura, artes que no tienen por qué ser exclusivas de los adultos: ¿Qué ves en ese cuadro? ¿Qué representa esta figura?
A veces pensamos que llevar a un niño pequeño a un museo es prácticamente una locura, que será una visita difícil tanto para él como para nosotros. Pero no tiene por qué ser así. Desde luego, no se trata de hablar al niño como a un adulto aficionado al arte, lo que queremos es empezar a despertar su interés por un mundo donde la imaginación del niño y las ganas de participar jueguen un papel fundamental.
En casa podemos empezar a preparar la visita al museo enseñando al niño algunas de las láminas que después contemplará en la sala de exposiciones, de esta manera los dibujos u otros objetos ya le resultarán familiares.
No hablaremos, ni ahora ni una vez en el museo, sobre estilos pictóricos, épocas ni siglos. Antes de salir, explicaremos a nuestro hijo a dónde vamos y qué verá allí. También le daremos algunas normas de comportamiento que deberá seguir dentro del recinto. Y una vez dentro del museo atenderemos los comentarios del pequeño y propondremos 'ejercicios' que fomenten la participación del niño. Le preguntaremos, por ejemplo, de qué color es la chaqueta de un personaje, o qué lleva en la mano, o cuántos animales aparecen en la imagen... Finalmente, cuando lleguemos a casa podemos proponer a nuestro hijo una actividad relacionada con lo que ha visto.
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