A todos los padres nos encanta que nuestros hijos lean porque sabemos que con los libros no solo se aprende, sino que además se pasa bien. En cambio unos niños devoran libros mientras otros no los quieren ni ver. ¿Por qué? ¿Qué podemos hacer los padres para que nuestros hijos y nuestras hijas disfruten leyendo?
Leer es una actividad fundamental para adquirir conocimientos. Los niños que leen bien obtienen mayores éxitos y mejores calificaciones en los estudios. Pero en las aulas nos encontramos con dos grupos de alumnos: aquellos que leen bien y les gusta leer y los que tienen dificultades para leer, no les gusta y, por lo tanto, leen muy poco o incluso nunca. ¿Qué podemos hacer para que nuestro hijo lea más?
Que nos vea leer. El ejemplo es, en
educación, el argumento más convincente porque posibilita la imitación.
Leerle nosotros. La lectura constante,
gratis, como un regalo, sin pedir nada a cambio y con amor siempre despierta el interés y las ganas de leer a medio y largo plazo.
Contarles cuentos e historias. Es otra actividad que encanta a los niños, aumenta el vocabulario y desarrolla la imaginación.
Leer con ellos. Leer con ellos requiere que nuestra actitud sea positiva, nunca crítica con sus errores, porque él se ha de sentir cómodo y, lo más importante, con ganas de leer al día siguiente otra vez.
Suscribirlos a revistas infantiles y juveniles. Suscribirlos tanto en centros comerciales que les manden libretos de publicidad a su nombre, como a revistas como el "Leo, leo", les hace bastante ilusión y les anima a leer.
Explicarles algún pasaje que nos parezca adecuado del libro que estamos leyendo nosotros. Es demostrarle que leer es divertido y apasionante.
Respetar sus derechos como lector. Respetar el derecho a leer lo que le guste, a no terminar un libro, a saltarse páginas, a leer en voz alta o a callarse.
Acompañarlos a las librerías a ver libros. Es muy bueno que miren y desarrollen su curiosidad.
Animarlos a escribir. Porque siempre que escribimos, necesariamente leemos.