El tiempo de estudio personal en casa debe ser planificado con criterios de economía de tiempo y de aprovechamiento eficaz. Conviene administrarlo como un bien limitado y escaso que vale la pena rentabilizar teniendo presentes algunos criterios básicos. Además, como el horario se puede organizar con flexibilidad, vale la pena contar con la opinión de nuestros hijos para dar cabida a sus preferencias.
El tiempo que nuestros hijos dedican en casa al trabajo personal y estudio es un tiempo que se comparte con las horas dedicadas al ocio o a actividades extraescolares afines a los intereses personales. Cuanto más eficazmente aprovechen el tiempo de estudio, más tiempo libre obtendrán.
Nuestro objetivo principal debe ser conseguir que nuestros hijos sean capaces de establecer su propio horario de estudio y cumplirlo con autonomía.
Desde el principio de curso se debe establecer un horario de trabajo explícito que determine la hora de inicio y el tiempo de referencia que se dedicará al trabajo. Este tiempo no podrá ser inferior o superior al establecido. La dedicación dependerá de la edad de nuestro hijo.
El fin de semana puede emplearse para compensar y acabar tareas pendientes.
El horario de estudio de cada día conviene establecerlo de común acuerdo con nuestros hijos y debe ser constante y flexible.
Antes de empezar, dedicar unos minutos a decidir el orden de las actividades.
Hacia la mitad del tiempo dedicado al trabajo, hacer una pausa de no más de cinco minutos para relajarse.
El orden de las actividades será en función de la dificultad: primero, la más fácil; después, la que requiere más concentración. Finalmente, las de dificultad media.
Se deben distribuir las tareas según su dificultad a lo largo de los días y con la idea de hacerlas cuanto antes.