Tu hijo debe ingresar en un hospital, tiene miedo y repite la pregunta con insistencia. La hospitalización supone muchos cambios de golpe. El niño se encuentra en un entorno extraño, con nuevas rutinas y personas que no conoce, y eso le hace sentirse solo e inseguro. La estancia puede convertirse en una experiencia traumática que genere estrés y ansiedad. Por eso es muy importante preparar a nuestro hijo para esta nueva situación.
El ingreso de nuestro hijo en un hospital no sólo implica un cambio de espacio físico sino también de pautas horarias, de costumbres, de personas que le cuidan, separación del ámbito familiar, etc. Siente dolor y malestar. No tiene intimidad. Se siente solo e inseguro. Todo es amenazante para él y tiene miedo. Tendrá que ir asumiendo poco a poco ese cambio y nosotros podemos ayudarle con nuestro apoyo afectivo y con información previa y durante la hospitalización.
Por un lado, podemos intervenir y modificar el impacto que pueden producir en nuestro hijo diversos factores que pueden ser motivo de estrés antes o durante una hospitalización.
Con una actuación correcta por nuestra parte, posiblemente podamos reducir la ansiedad que generan en nuestro hijo estos aspectos:
Separación física de los padres y del resto de la familia.
Actitud de los padres frente a la enfermedad.
Ideas de dolor y muerte en el pensamiento de nuestro hijo.
Desinformación.
El dolor en sí mismo y las limitaciones del tratamiento.
Por otro lado, hemos de tener en cuenta que podemos recurrir a la aplicación de determinadas técnicas psicológicas para preparar a nuestro hijo:
Programas de relajación muscular y respiración profunda.
Imaginación - distracción.
Autoinstrucciones.
Actividades de juego.